Tag: Omeriah Malcolm

El origen judío de Bob

Recojo de mi libro, “… el motivo por el que Nesta era el nieto favorito de Omeriah tenía mucho que ver con las variadas líneas de su ascendencia genealógica. Omeriah Malcolm era conocedor de lo que significaba, Nesta era el único de su familia que descendía de hombres blancos. Además, tenía sangre egipcia. Y su origen también estaba en los coromantys de la Costa de Oro africana.”

Pues a tenor de este artículo que enlazo,

http://tel-avivre.com/2013/02/15/scoop-le-pere-de-bob-marley-serait-juif/

el viejo Omeriah debería haber añadico la ascendencia judía al árbol de su nieto. Se hace en él referencia a otro que nos dice que la abuela paterna de Bob Marley, la madre de Norval Sinclair Marley, sería una jamaicana blanca llamada Elene Broomfield, judía de origen sirio.

Imagino que ni el propio Bob lo sabría. Más que nada porque Ziggy, que siempre ha visto el judaísmo como algo muy cercano, algo hubiera comentado al respecto.

No obstante, no considero este tipo de cosas muy importantes. Me interesa mucho más la universalidad de su obra que la de sus ancestros.

Tanatik.

23 Febrero, 2013

La versión “oficial”

Os dejo, en tan señalada fecha, el relato del nacimiento de Bob, hoy hace 64 años, extraído del “Catch a fire” de Timothy White en la traducción en castellano de la reciente edición. Y una foto de la casa de Omeriah, donde se produjo. Acabo de llegar, y no hay tiempo para más. Me he sentido Cenicienta viendo como se aproximaba la medianoche.

“La primera página del Daily Gleaner del martes 6 de febrero de 1945 la ocupaban las noticias del mundo en guerra. El Ejército rojo del mariscal Zhukov estaba a sesenta kilómetros de la capital del Reich, y los tanques de Patton perforaban la línea Sigfrido; mientras que, al otro lado del planeta, los aparatos del portaviones británico Indefatigable bombardeaban las plazas fuertes de los japoneses en Sumatra, y las tropas del general Douglas McArthur habían regresado a Manila.

En la sección nacional se registraban diversos informes sobre la brusca disminución en la producción jamaicana de cítricos, debido a la guerra (a causa de los peligros en las vías de navegación hacia Gran Bretaña), aparte de la escasez de carne de vacuno, gasolina y cerillas. Hacía poco que se había establecido un puente aéreo que transportaba campesinos de Montego Bay hasta Florida para que colaboraran en las cosechas. El día anterior, el arzobispo de Kingston inauguró el sínodo anglicano anual, acogiendo un partido de cricket en Sabina Park entre el clero y la policía. Por la tarde, se homenajeó a Lady Huggins en el cercano Club Hípico de Jamaica, y la señora McWhinnie ofreció un té.

casadeomeriah.jpg

Sin embargo, el Gleaner no mencionaba el acontecimiento que tuvo lugar a primera hora de la mañana en la rural parroquia de St. Ann. Cedella Marley, de diecinueve años, abía dado a luz a su primogénito. De cara redonda, Cedella – o Ciddy, como se le conocía – había pasado por un embarazo difícil y había sufrido náuseas repetidamente. Cuando se puso de parto, el domingo al atardecer, la trasladaron a casa de su padre, Omeriah Malcolm, de raza negra. Ciddy estuvo de parto el lunes entero; finalmente, a las 2:30 de la mañana siguiente se produjo el alumbramiento de Robert Nesta: un chiquillo de piel color gamuza con los labios finos y la nariz puntiaguda de su padre, el capitán Norval Sinclair Marley, de raza blanca.

Después de que amaneciera, al recién nacido se le envolvió cuidadosamente con una página del Daily Gleaner en la que se reproducía un reportaje que narraba la detención en Kingston, el día anterior, de un joven delincuente que había robado 35 libras a un chino. El alias del gamberro era Pearl Harbour.
El recién nacido fue colocado al pie de un cocotero joven, que desde aquel día sería el árbol amigo de Robert Nesta Marley: crecería tan alto y fuerte como Robert deseara, con una salud y envergadura que reflejaría el cuidado del niño; con el paso del tiempo se doblaría en la misma dirección que su cuidador.

A Ciddy le dieron té con menta y arruruz, mientras que Omeriah colocaba al niño en una herrumbrosa báscula para verduras que había traído de su puesto de venta en la carretera: Robert pesaba exactamente dos kilos y cuatrocientos veinticinco gramos. Tras enfundarlo en un pijama azul y blanco, confeccionado por Ciddy con la muselina que Omeriah encargó a un mayorista de Kingston, a Robert se lo introdujo en una cuna, junto a la cama de su madre, repleta de almohadas.”

tanatik@hotmail.com

6 Febrero, 2009

Sista Unity & Mother B

sistahunitymotherb.jpg No han trascendido las causas del fallecimiento de la madre de Bob Marley, y algunas agencias barajan el término “muerte natural”, dada la edad, 81 años, de la finada. Parece ser que el óbito se produjo en Miami, en casa de su hijo Richard Booker. La conocida como Mother B, pasaba su tiempo entre Miami y Nine Miles, la tierra donde nació, y donde están los restos de sus hijos Bob y Anthony y los de su padre, Omeriah Malcolm.

Las muestras de condolencia llegan de todas las partes del mundo. También las autoridades jamaicanas han tenido un momento para mencionarla.

Tiempo habrá para hablar de la influencia de su madre en el carácter de Bob, el hombre forjado en el ghetto pero con el inconfundible sello de las montañas del parish de Santa Ana.

Quienes viajen a Nine Miles ya no tendrán la posibilidad de esatr con ella. Tan sólo la de mostrar sus respetos en la tumba, ya que Cedella, como era de esperar, será enterrada en la tierra que la vio nacer.

Otros, como la querida Sista Unity (en la foto), llegaron a tiempo, y guardaran esa experiencia en su recuerdo. Para los que le pedíais la foto, ha tenido la amabilidad de ponerla a mi disposición. Aquí la tenéis.

tanatik@hotmail.com

12 Abril, 2008

Copyleft

Sinceramente, no creo que haya que sacar las flores del tiesto. Y me refiero al asunto del amigo que había copiado cosas de esta web para su fotolog.

Tuve ayer una conversación con el webmaster sobre el tema de la propiedad en los escritos en internet. No estoy nada puesto en ello. Parece que en vez de copyright, tengo copyleft. Po fueno, po fale, pos malegro…

Me preguntaban exactamente qué es lo que quería que se hiciera con lo que yo escribo aquí, y respondí lo que pienso. No me importa que se copie en cualquier otra página. Me molesta que lo cambien o lo tergiversen. Preferiría que indicaran la fuente, y preferiría aún más que pusieran un enlace con este sitio.

Así que no hay que darle tanta importancia a la anécdota. O, recurriendo también al derecho a cita, lo haré con el amigo “gottaunite: “haya paz”.

marley_smoke.jpg

Además, entre mis muchos defectos procuro que no esté el tan habitual de la utilización de la ley del embudo. Así que dejaré algo claro.

Recopilo, no investigo. Cuando transcribo pongo de quién lo hago, pero muchas de las cosas que cuento porque sé, ni me acuerdo de dónde las saqué. Ni me sé mis fuentes. Cómo sabía la historia del teloneo a los Rolling Stones. La escribí en mi libro, pero no recuerdo de dónde lo saqué. ¿Algún artículo? ¿Cuál? ¿El libro de Stephen Davis que amablemente me dejaron pero devolví y no lo tengo para consultar?. Lo reconozco, yo también ignoro fuentes.

¿Recibiré algún día un correo de un fotógrafo cabreado?. Quién sabe. Y posiblemente tenga razón. Tendré que pedirle disculpas (y, de paso, le pediré alguna foto más, que uno está a lo que está).

Mucho me temo que si algo malo han hecho en ese fotolog, yo lo he hecho aún peor y más veces, aunque quizás no de forma tan evidente. Así que me aplicaré el consejo que siempre daba Omeriah Malcolm a su joven nieto Nesta:

“No juzgues. Primero júzgate a ti mismo”.

tanatik@hotmail.com

16 Septiembre, 2007

Myalista de fin de milenio. 2

mya2.jpg“Los rastas son así los últimos parias de la tierra. El último paso del hombre por la tierra representado por el sufrimiento de los africanos llevados como esclavos y en su resistencia para provocar su vuelta a África, el retorno a la Tierra Prometida. El paso por esta vida es la representación del retorno del alma de la vida desde la tierra hasta la presencia de Dios. El definitivo Éxodo, el movimiento del pueblo de Jah.

Muchos en Jamaica creen que, tras su muerte, Bob Marley ha vuelto a donde tenía que estar, pero que su alma guardián aún permanece en la isla convertida en un instrumento del bien. Otros creen que la desaparición de Bob Marley es un signo de que se aproxima el Armagedón, la batalla contra las fuerzas del Anticristo. También dicen que desde su muerte los obeahmen han vuelto a los cementerios de la isla para sacar de las tumbas a los espíritus malignos. Ante eso los rastas recuerdan las palabras que Marley les dejó en su legendaria “Redemption Song”.

Para un hombre como Bob Marley, la vida y Jah eran la misma cosa. Bob veía en Jah el don de la existencia. De esta forma, él se veía eterno. La singularidad de cada persona era también un don de Jah. La vida en la tierra es parte del proceso y al final de este, al final de los tiempos, se encuentra la verdad.

Para muchos jamaicanos, la figura de Bob Marley tiene una visión mesiánica. Él mismo mantuvo, muy privadamente, que emisarios se le aparecían en sueños para decirle lo que tenía que hacer.

Bob Marley vivió y murió intentando controlar los espíritus que rodearon su vida. Aquellos que tanto alarmaban a su abuelo Omeriah Malcolm.”

29 Noviembre, 2006

Primer viaje a Kingston 1

“Bob vio muy poco a su padre. Fue a vivir con él durante unos meses a Kingston cuando tenía cuatro años, pero en realidad vivió en casa de una señora que lo cuidó hasta que su madre lo recogió de nuevo”. Eso os contaba yo el pasado 25 de junio en una entrada dedicada a Norval Sinclair Marley, el padre de Bob. Sin olvidarme de que cometí un error al escribir eso, ya que en realidad Bob, Nesta entonces, fue a Kingston con cinco años, voy a utilizar tres días en contaros la historia completa.

bob_marley_1949.jpgDurante los cuatro primeros años de la vida de Nesta (en la derecha en la foto, ¿sabéis quiénes son los otros?), Cedella apenas tuvo contacto con Norval. Pero en septiembre del 49 recibió, y hacía mucho que no recibía, una carta de su marido. En ella explicaba Norval que sería muy recomendable para el niño ser adoptado por su sobrino, uno de los hijos del recientemente fallecido Robert, el hermano de Norval. Su sobrino era un hombre acaudalado que gozaba de una buena posición social. Era uno de los propietarios de una gran empresa de construcción e ingeniería civil, Marley & Plant Ltd., cuya sede estaba en el 48 de la Riverton Road de Kingston. Cedella, su hermana Enid, su padre Omeriah y su abuela Yaya se reunieron tras leer la carta. Eso sí, aunque sorprendidos por la asunción de responsabilidades de Norval, tenían muy claro que iban a rechazar la propuesta.

Omeriah Malcolm, abuelo de Nesta y patriarca, consideró que si el niño era trasladado a la capital, no volverían a saber más de él. Sin embargo, cuando al año siguiente llegó una nueva carta de Norval en la cual se insistía en lo ventajoso que sería para el niño alcanzar una educación de calidad, Omeriah lo valoró y aceptó.

Eso sí, sólo enviaría a su nieto a vivir con el capitán Marley si este aceptaba la condición de que Cedella tuviera permiso indefinido para visitarlo cuando quisiera.

La maestra de Nesta era contraria a ese traslado, y decía que Nesta tendría problemas de adaptación a una buena escuela, pero la educación fue el motivo del cambio de opinión de madre y abuelo. Nesta, como barruntaba su abuelo, empezaba a ser alguien muy “especial”, y quizás ellos no estaban preparados para educarlo.

22 Noviembre, 2006

Arroz y familia

A raíz de lo del otro día sobre el arroz y los frijoles trato de releer algunas cosas sobre las costumbres de Trenchtown en la época en la que un Nesta de diez años comenzaba a vivir en la Second Street con su madre. Y descubro lo habitual de comerlo los domingos, después de los servicios de la iglesia. Pero, por lo que cuentan, no dejaba de ser una costumbre de origen rural. Y así llego a una historia infantil de Bob en Nine Miles.

Cuando Cedella se fue, en 1955, a vivir a Trenchtown, Nesta no fue directamente con ella hasta dos años más tarde. Aunque, según cuentan, sí pasó temporadas con ella. Es la época en que Bob estuvo al cuidado de su abuelo, tan importante en su formación. Ya os he hablado, y seguro que volveré a hacerlo, de la importancia de Omeriah Malcolm en su formación.

wCedellaPearl.jpgSin embargo, no era en casa de su padre donde Cedella había dejado a su hijo, sino en casa de su hermana Amy, que no vivía en Nine Miles, sino en la cercana aldea de Alderton. Al igual que otra hermana, Enid, que había dejado a su hijo Sledger. Nesta y Sledger, primos y uña y carne por entonces, estaban hartos de su severísima tía, y decidieron escaparse. Lo hicieron una mañana de domingo, cuando los dos primos estaban encargados de hacer el arroz mientras su tía estaba en la iglesia. Cuando la tía volvió a casa descubrió que no tenía ni arroz ni sobrinos. No sé que comerían mientras Sledger y Nesta comían el arroz en casa del abuelo Omeriah.

La relación entre Sledger y Nesta se mantuvo a lo largo de los años. Y el primo sería testigo de excepción de un suceso del que hablaremos mañana.

En Trenchtown, Cedella vivió con Thadeus Livingston, el propietario de una taberna y el único de sus casi veinte hijos que tenía con él: Neville, conocido por Bunny. Ya se habían conocido la época en que Bunny y su padre vivieron en Nine Miles.

Allí en Trenchtown nació Pearl, la hermana que Bob y Bunny tienen en común, y que se fue a estados Unidos con su madre. En la foto, Cedella, Pearl y Bob en Wilmington, a donde Bob fue nada más casarse en 1966. Otra historia a contar.

9 Septiembre, 2006

Norval Sinclair Marley

curiosidades_norval.jpgEste es Norval Sinclair Marley, el padre de Bob Marley. Un hombre nacido a finales del siglo XIX cuya relación con la joven (18 años) Cedella Malcolm sorprendió a todo el mundo. Soltero, apocado y dominado por su madre, el embarazo de Cedella le condujo a una boda tras la que abandonó a su mujer.

“A los Marley no nos gustan los negros”, le había dejado muy claro su madre.

Bob vio muy poco a su padre. Fue a vivir con él durante unos meses a Kingston cuando tenía cuatro años, pero en realidad vivió en casa de una señora que lo cuidó hasta que su madre lo recogió de nuevo. Poco más supo de él, ya que murió de cáncer (como Omeriah Malcolm) en 1955. Tan sólo al final de los 70 se reunió con una hermanastra más joven que él y con un par de primos.

De su padre, Bob obtuvo pocas cosas. Una fue su nombre, ya que Robert no se lo pusieron por Robert “Uncle Day” Malcolm, el padre de su abuelo Omeriah y también patriarca de la familia, sino por el hermano de Norval, el propietario de una importante empresa de ingeniería civil.

Hay quien recuerda otra cosa. Para Omeriah una de las condiciones que hacían especial a su nieto eran sus orígenes, ya que a la variada raigambre africana, de Egipto a la Costa de Oro, de los Malcolm se le añadía la sangre británica y judía de los Marley.

El mestizaje no fue fácil para el joven Bob. En el ghetto no estaban bien vistos (por cierto, estoy esperando algún comentario racista contra Marley de alguno de estos “bobo dreads”, algunos más bobos que dreads, racistas y homófobos que pululan por la actual escena reggae, si hay huevos). “No queremos blancos en casa”, le dijo a Bob el hermano de su primera novia.

Y… por cierto, no olvidemos que el cáncer de piel es una enfermedad de blancos.

PD. Dos curiosas webs de árboles genealógicos. La 1 y la 2.

25 Junio, 2006

Omeriah Malcolm

curiosidades_omeriah.jpgEl verano de 1964 Bob Marley tuvo varias pesadillas a las que sólo podía darles un significado: la muerte. El 12 de septiembre todos sus presentimientos quedaron confirmados con el fallecimiento de su abuelo materno, Omeriah Malcolm.

El viejo Omeriah, que murió con 84 años a consecuencia de un cáncer, era el gran patriarca de toda su inmensa familia. También de su pueblo dadas sus particularísimas condiciones espirituales. Su entierro y exequias fueron todo un acontecimiento que se prolongó a lo largo de diez días. Omeriah dejaba a su gente huérfana de ritos, de myalismo y de control del mundo del obeah (vudú jamaicano). Y, por supuesto, su familia quedaba sin gobierno.

La estrechísima relación de Bob con su abuelo hizo que el joven fuera visto por sus vecinos y familiares como el heredero del patriarca. ¿Por qué, si no, el viejo se había volcado con tantos consejos y enseñanzas tan sólo con uno de sus docenas de nietos en particular?.

Bob Marley permaneció en silencio durante todo el tiempo de los funerales. No iba a ser el sucesor de su abuelo. Aquél ya no era su sitio. La familia se dispersaba en los exilios inglés, estadounidense y canadiense; y sus objetivos ya no cabía encontrarlos en la vida rural de las montañas de Jamaica. Además, él ya no era sólo uno de los más afamados rude boys de los ghettos de Kingston, sino que los Wailers se perfilaban como estrellas en el mundo del ska. En la ciudad algunos ya empezaban a rumorear sobre las artes místicas de Bob, que, según decían, iba dirigiendo hacia su carrera musical.

Bob vivió y creció junto a su abuelo hasta los doce años, y cuentan que, a pesar de traladarse a Kingston, solía reunirse con él de modo frecuente. La quiromancia, la percepción onírica, los ritos de su pueblo conservados de generación en generación fueron pasados de abuelo a nieto. “El dedo del señor –dijo en cierta ocasión Omeriah– está sobre este muchacho. Es un hombre con poderes que él se encargará de acrecentar o disminuir. Pero tendrá que descubrir fuera de este mundo lo que es él mismo.”

Bob Marley vivió y murió tratando de controlar los espíritus que rodearon su vida. Aquellos que tanto alarmaban a Omeriah Malcolm.

24 Junio, 2006

El 11 de Mayo

No sé qué escribir. Los recuerdos se me agolpan y revuelven en la cabeza. Veinticinco años ya. Mientras la vida pasa demasiado rápido, la figura de Bob Marley se agranda. He estado hurgando en mis archivos y he encontrado un artículo que publiqué un 11 de mayo de hace ya bastantes años. Creo que continúa siendo vigente.

11 de Mayo. Acabó la historia y empieza la leyenda.

Partamos de un hecho cierto. Bob Marley ha sido, y es, el nombre de un músico comercial perfectamente integrado en el mercado discográfico internacional que goza de enorme respeto, reconocimiento y éxito. Sin embargo, igual de cierto es que, a diferencia de otros que ocupan junto a él el elitista Olimpo de las estrellas del pop, el inolvidable rasta se ha convertido, además de en alguien capaz de movilizar a sus compatriotas, en un referente intelectual para las luchas de liberación anticolonial y en un líder espiritual. El pequeño hombre de Trenchtown es paradigma y catársis de la persona libre y autoconsciente dentro de los entornos más asfixiantes. Ahora bien, ¿cuál fue entonces la actitud personal de Marley?. ¿Cómo ha influído él mismo en la trascendentalización de su persona y su obra?. Trataré de explicarlo.

Bob Marley era, ante todo, un hombre de su pueblo. Su familia materna (prácticamente no tuvo relaciones con su padre, un militar blanco de la Armada Británica cuarenta años mayor que su madre que los abandonó antes de nacer) era negra, descendiente de esclavos africanos y patriarcalizada por su abuelo, un myalista. Este último, Omeriah Malcolm, fue básico en su educación.

Omeriah, a su vez hijo de patriarca, conocía todas las leyendas, historias, ritos y creencias que los esclavos han mantenido generación a generación en las montañas del interior de la isla. Consideró a su nieto su sucesor, y lo formó en todo lo relativo a los espíritus. Pensaba que Bob era un elegido, como lo creyeron muchos de los miembros de logias y sectas secretas que observaron a aquel niño que, mientras jugaba a la pelota, hacía públicas exhibiciones de quiromancia, adivinación e interpretación onírica. Cuando Omeriah murió, Bob ya estaba en los ghettos de la capital triunfando como cantante de ska, la familia emigraba a Europa, USA y Canadá, y cuentan que todos sus poderes y conflictos los trasladó a los ambientes musicales de Kingston.

En ese momento, su personalidad ya estaba definida. Introvertido, abierto a la teología rastafari, africanista con visión crítica de la sociedad capitalista y sobre todo músico: un hombre capaz de todo por continuar adelante con su carrera musical, paralela a la evolución de su exigua vida; y objetivo (y medio) por el que era capaz de cualquier cosa. Según cuentan, hasta de la utilización de los espíritus por medio del obeah (vudú).

Dicen que para entónces, entre los suyos, Bob ya se había revelado como myalista, o, lo que es lo mismo, un hombre capaz de luchar contra los espíritus malignos que trataban de ocupar su sombra, la forma más terrible de posesión.

“El dedo Del Señor -dijo, en cierta ocasión, Omeriah Malcolm- se encuentra sobre este chico. Es un hombre con poderes que pueden acrecentarse o disminuirse. Pero tendrá que descubrir fuera de este mundo lo que es él mismo”. Por cierto, Tuff Gong (el nombre del sello discográfico que fundó) es la denominación de uno de los dedos de la poderosa mano de Jah.

Fue en 1973 cuando Marley comenzó a trabajar con un contrato internacional, que respetaba sus derechos de edición en Jamaica. Junto con los Wailers, de los que enseguida se desligaron sus otros dos miembros fundadores (Bunny Livingston y Peter Tosh), empezó una carrera brillante y siempre ascendente. En cuatro años se hizo popular en todo el mundo, dando a conocer el reggae, la forma de vida de los rastas e incendiando conciencias con unos textos que dejaban muy claro su posicionamiento vital. Pero toda esa popularidad por el mundo, no impidió que su figura tomara proporciones inusitadas en Jamaica.

En la isla, un Marley instalado en la casa que le regaló el propietario de Island Records, juntó a la más influyente comunidad rasta. Conocedor de los intrincadísimos vericuetos jerárquicos del ghetto, su indudable carisma y poder de convicción de masas lo convirtió en objetivo de los clanes políticos que vivían en sempiterna semiguerra civil. Bob, que por entonces mezclaba textos claramente ligados al socialismo junto a posicionamientos rastas tan rotundos como el “Jah live” que grabó al morir Haile Selassie, se desenvolvió como siempre hasta que la situación se hizo insostenible. Tan sólo la mala puntería de un joven pistolero le permitió no estar incluído en la lista de más de setecientas personas asesinadas en los días previos a las dramáticas elecciones del 76.

Bob Marley comenzó a ser visto por los jamaicanos como un moderno myalista. El myalista que conduce sus experiencias a la verdad revelada de Jah Rastafari. El panafricanismo jamaicano siempre ha relacionado la liberación colonial, la identidad del pueblo con el concepto de revolución, la palabra más temida por las oligarquías caribeñas; y Bob era el claro símbolo de los dos conceptos. Hablaba de sublevación, quema y saqueo, barricadas, disparos al sheriff, levantamiento por los derechos, cambio de tornas y llamadas a la lucha con un lenguaje tan válido para la izquierda intelectual de occiedente como para su propia comunidad. Era lo que los jamaicanos denominaban Annancy, la araña mítica de África capaz de transformarse. Un nuevo “story-teller”, el esclavo que podía hablar con sus compañeros delante de sus amos con un lenguaje de doble sentido que hacía pasar desapercibido su mensaje.

Cuando Marley llegó, como un exiliado, a Londres en 1977, su leyenda jamaicana ya estaba forjada; su posición como estrella del pop capaz de romper la zona de influencia británica con un mensaje (en el fondo el de siempre, o sea, que nos encontramos ante una tercera versión de lo mismo) de liberación de pueblos colonizados era inminente. Tan sólo le faltaba un empuje espiritual. Y este vino, más que nunca, de la mano de Dios y, como siempre, del más poderoso de sus dedos.

El Emperador de Etiopía, Haile Selassie I, provenía de una de las estirpes más largas de la tierra. El divinizado por los rastas Selassie era descendiente directo del Rey Salomón de Israel y la Reina Makeda de Sava. El hijo que estos tuvieron, y al que el rey judío regaló un anillo que ha pasado por su familia a través de los siglos, fue el primer emperador de Etiopía, Menelik. Selassie había sido derrocado en 1974, y falleció el año siguiente. Muchos de sus familiares fueron asesinados pero su sucesor, Asfa Wossen, internado en una clínica suiza, sobrevivió. Wossen, exiliado en Londres, pidió una entrevista personal con Marley, que se produjo a primeros de 1977. Al finalizar, se dirigió a solas al rasta y le dijo: “Esto perteneció a mi padre y tú eres el único que puede llevarlo”, dándole el viejo anillo de Salomón que incluía una piedra con el León de Judá. Bob, martirizado durante años con una pesadilla en la que se le entregaba ese anillo del que hasta entonces no había oído hablar, quedó atónito. Por entonces, y sólo sabido por sus muy íntimos, pareció comprender aquello de que tenía sobre él el dedo de Dios. Tenía una misión, y pronto, al serle diagnosticado un cáncer, supo que poco tiempo. Se cumplían en su persona las palabras del viejo slogan de Marcus Garvey, “Un Dios. Un objetivo. Un destino.”

Bob rentabilizó ese poco tiempo. Durante el 77 y 78 publicó sus dos discos más espirituales y comerciales, con los que fue capaz, junto a una interminable gira mundial, de llegar a ser conocido por todos los lugares. Fue la primera gran macroesrella proviniente del tercer mundo. En 1978 hizo su más impresionante aparición pública en Jamaica. Regresó del exilio para cerrar el Concierto por la Paz y la Unidad, en el que subió al escenario a los líderes de los dos partidos políticos de Jamaica, que jamás se habían dado la mano, para entrelazarlas con las suyas y pedir públicamente paz, amor y prosperidad en el nombre de Jah Rastafari.

En 1979 publicó “Survival”, un disco absolutamente panafricanista que se convirtió en el más increible éxito en todo el continente negro, donde se vendieron como rosquillas millones de cintas piratas provenientes del Líbano. A su vez, tocó por primera vez en África, destacando su presencia en las celebraciones de la independencia de Zimbabwe, la antigua Rhodesia, invitado por un gobierno agradecido por su apoyo, explícito en una canción del álbum. Un nuevo disco, “Uprising”, continuó esta postura total del jamaicano, que lanzó sus esfuerzos hacia los negros de USA, los más reticentes al reggae.

Una nueva gira por USA, Europa y otra vez USA (esta última interrumpida por su mortal enfermedad) acompañaron su lucha. El trabajo estaba hecho.

A partir de entonces, queda la leyenda. Marley permanece en la conciencia de muchísimos hombres y mujeres del mundo. Y como los profetas, ha dejado unas palabras que cada uno de nosotros debe interpretar.

Una mañana luminosa,
cuando mi trabajo esté concluído,
volaré al hogar. (Rastaman chant)

11 Mayo, 2006


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