El impacto que produjeron las imágenes del trailer en las que Bob salía en un concierto no identificado que los coleccionistas no habíamos visto, Boston parece, ha producido efectos colaterales. Uno de ellos, que muchos han desempolvado sus baúles buscando fotos de Marley con camiseta roja. Yo también.
Por eso vuelvo en el audio de hoy al concierto de Santa Barbara y a la foto de Bob ya en camiseta, después de quitarse la peculiar camisa que llevó ese día, que parece de mucho calor. Julio en California, y el bueno de Al Anderson con el gorro de los domingos…
Aprovecho para completar lo que nos queda de aquel bis con el tema que lo abrió, “Kaya”. En una fecha oportuna, esta en la que el año nos da su propio bis.
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Hago memoria y reflexiono. Tanto en Donostia, de donde soy y viví, como luego en Irun, donde vivo, hemos visto siempre la televisión francesa. Y recuerdo muchas de estas cosas, que no pude grabar, de mis tiempos de “iniciación” a Bob y el reggae. por eso creo que aún faltan. Yo juraría que he visto un “Jammin” del 80 que no era Dortmund, pensé que era París, y ahora que surgen esos flashes de Orleans pienso que puede ser allí. Francia, en todo caso.
En el vídeo, lo reconoceréis por la camiseta Adidas roja, viene una entrevista del 78, la estancia más larga de Bob en concierto en la capital, donde dio tres actuaciones. En el mismo pabellón en el que tocó en el 77 y que fue grabado en vídeo. Y me sigo preguntando.
Cuando salió la imagen nueva del trailer, yo pensé inmediatamente en París. Creo que usó esa camiseta en uno de los shows. Y estoy convencido de que, además de grabarse los tres por pistas con destino “Babylon by bus”, hubo grabación de vídeo. Aunque insisto en que no dudo de lo de Boston, las fuentes son inmejorables.
Ahora bien, veremos cuanto material desconocido se ha usado y trataremos de saber cuánto más queda. Estoy seguro de que es mucho. de momento os dejo una foto que creo es rara de parís, aunque sin que se vea la camiseta.
Una de esas cosas peculiares que de vez en cuando me gusta pasear por aquí. Aunque Rita se va a llevar un disgusto cuando vea que el sofá de Bob fue vendido… por ese precio, claro. El tema viene aquí.
En resumen, la historia de un fan que se agenció a un módico precio el sofá que utilizaba Bob Marley en Miami, según certifica su madre (la de Bob, por supuesto). No es por dar ideas, pero podrían montar los herederos un “I Kea”.
Algún día de estos me pondré a recopilarlas. Hay un montón de grabaciones que, por diferentes motivos, se cortan. Aunque hay muchas que por un mismo motivo, del que ya hemos hablado aquí.
Porque entonces se grababa en cassette, y este duraba lo que duraba. Así que el que se pertrechaba para grabar un concierto, tenía que ser disciplinado. Y dar la vuelta a las cintas, o cambiarlas, entre canción y canción. Seguro que hay más conciertos de Bob Marley de los que creemos que no acabaron con el habitual “Exodus” o “Get up stand up”. En muchos, habría algo más, que no conocemos.
En otros, como el de Santa Barbara del 78 (en la foto), Bob volvió, pero la cinta no completó el segundo tema del bis, este “Lively up yourself”.
Y hay muchos grupos, que solían meter temas menos habituales en los bises que lo son de verdad, esto es, los que no están programados.
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PD.Han cambiado el servidor de la web, eso significa que ya no se cortará tanto como antes, que yo trabajo mucho mejor y que el “Trenchtown rock” que puse hace tres días ya se puede escuchar.
Así que aquí nos tenéis al webmaster y a mí, junto a Claudio Giust y Roger Stefens hablando de Bob, por motivo del estreno del documental. Y de paso, tal y como suponía, certificando la importancia de los archivos de Roger en el material del film. Por lo demás, más o menos lo de siempre. Aqui os lo dejo, añadiendo sólo mi simpatía por José Fajardo, un tipo más que agradable.
En la última edición del Festival de Cine de Berlín se estrenó el documental ‘Marley’, una obra que ha generado una gran expectación. Por una parte, parece un producto de intachable calidad: dirige el cineasta escocés Kevin Macdonald (ganador de un Oscar por ‘One day in September’ (1999) y responsable de ‘El último rey de Escocia’ (2006) o ‘Touching the void’ (2003), entre otras) y cuenta con multitud de imágenes (algunas nunca antes emitidas, según sus productores, entre los que se encuentra Ziggy Marley, el hijo mayor de Bob con su mujer Rita) y entrevistas con personas del entorno del cantante, que tratan de mostrar “lo que hay detrás de la leyenda”. Es aquí precisamente donde surgen las dudas. Muchas voces del entorno de Bob Marley (ya sean allegados o seguidores) creen que el documental (de dos horas y media de duración) ha podido caer en los tópicos que se suelen adjudicar al autor de ‘No woman, no cry’.
¿Un icono de la cultura pop?
Mientras la película llega a las salas (el 20 de abril se ha anunciado su estreno en Estados Unidos), aprovechamos para dibujar el perfil de Bob Marley (Jamaica, 1945 � Estados Unidos, 1981) y su obra. “Los únicos que se pueden comparar con él son The Beatles y Bob Dylan”, asegura a ELMUNDO.ES el estadounidense Roger Steffens, biógrafo oficial del cantante, autor de la ambiciosa obra multimedia ‘The life of Bob Marley’ y dueño de la colección privada más completa sobre el artista en todo el mundo, además de estrecho colaborador con el departamento de documentación del documental que se acaba de estrenar. “Su obra tiene un significado. Allá donde voy la gente se acerca y me dice: ‘¿Sabes que su música ha salvado mi vida?’”.
“Más allá de la figura mística, profética y política, era un incansable trabajador. El éxito que alcanzó en los años 70 fue arrollador. Es la primera y, hasta ahora, única estrella pop del Tercer Mundo. Quizá esto pueda sonar provocador, pero ningún artista occidental puede competir contra él: ‘Exodus’ (1977) y ‘One love’ son el mejor disco y la mejor canción de la Historia para muchos críticos musicales; aparte, ‘Legend’ es uno de los discos más vendidos del mundo, con unas 20 millones de copias”. El que habla ahora es Claudio Giust, responsable de comunicación de Rototom Sunsplash, el festival de reggae más importante de Europa, que el año pasado dedicó su programación a la figura de Marley para conmemorar el 30 aniversario de su muerte.
Sólo a la edición española acudieron 230.000 personas durante los 10 días de actividades. “Su música tiene la capacidad de llegar donde no han podido The Rolling Stones o Michael Jackson, gracias a su increíble capacidad para comunicarse. Además, es atemporal. Si escuchas a Jimi Hendrix o Janis Joplin, se nota que son artistas de los 60, pero canciones como ‘Positive vibration’, ‘Survival’ y ‘Kaya’ podrían haber sido grabadas hace un par de años”.
Toma la palabra Josetxo Mintegi, autor de la biografía ‘Junto a los ríos de Babilonia’ (Ediciones Vosa, 1995) y responsable del que quizá sea el blog más completo sobre la figura del jamaicano en España. “No puedes hablar de Elvis Presley en Congo ni de Kurt Cobain en Kuwait. Sin embargo, Bob Marley es una estrella en cualquier lugar, desde Libia a Nueva Zelanda. Y en cuanto a nivel de ventas y beneficios generados, está sin duda en el top 10 de la historia”. “Su obra sobrepasa los límites de la ‘world music’ y entra por la puerta grande de la cultura popular, incluso triunfando masivamente en un perfil, el hombre blanco de Europa y Estados Unidos, al que no está dirigido su mensaje. Su influencia en la música va desde el ‘Ob-La-Di, Ob-La-Da’ de The Beatles hasta The Clash, pasando por la electrónica”, asegura Lorenzo Flores, o Lalo, como es conocido en este universo. Él preside la Asociación Cultural Reggae, fundada hace 12 años con la intención de difundir los aspectos positivos del movimiento. En la actualidad cuenta con 350 socios y coordina la web de referencia en España sobre este estilo musical, que recibe más de 100.000 visitas únicas cada mes.
Sombras de una leyenda
Como sucede con todas las grandes figuras, diversos rumores han acompañado siempre a Bob Marley. ¿Es verdad que maltrataba a su mujer? “Jamaica era un país homófobo, violento y machista en los años 70 y todavía hoy lo sigue siendo. Él era un chico rudo de las calles de Kingston, que aprendió a hacerse respetar entre gángsters y ‘yardies’ (los chicos del barrio, en la jerga local). Pero no era violento”. Eso sí: “Lo que está claro es que era un mujeriego empedernido. El concepto que en Occidente tenemos de monogamia él se lo saltaba a la torera. En sus giras era normal que dejara a su mujer en la habitación del hotel mientras él estaba en el cuarto de al lado con otra chica. En cierto modo, eso es un tipo de violencia, sí”, reflexiona Lalo. Sigue Mintegi: “Era un tío del gueto que vivía en uno de los sitios más peligrosos del mundo. En 1976 fue tiroteado en vísperas de las elecciones. Yo no sé cómo sería él con su mujer, pero es una pena cómo su familia se está aprovechando de su legado. Me da rabia la avidez recaudatoria de sus herederos. Venden películas, camisetas, café o auriculares con su imagen, exprimiendo una obra que están desvirtuando”. “Lo que está claro es que le gustaban mucho las mujeres”, reconoce Giust. “Estuvo con infinidad de chicas. Tiene 10 o 12 hijos reconocidos… Pero seguro que hay muchos más”.
Para Steffens, el perfil violento de Marley “fue una faceta muy puntual e infrecuente de su vida”. Sin embargo, su entorno familiar no debió ser precisamente ordinario. “En ‘Marley’, su hija Cedella habla de los problemas que tuvo de pequeña. Él estaba siempre fuera del hogar y era muy severo con ellos y, además, tenía que aguantar que los padres de sus amigos les prohibieran jugar con ella porque la familia Marley estaba en el mundo del espectáculo y consumía drogas”, explica su biógrafo.
El mensaje de su música
Roger Steffens habla de la vigencia y perdurabilidad de su obra. “Aunque pasen los años, seguirá inspirando a los jóvenes inconformistas de todo el mundo. Su filosofía es la única respuesta a los problemas del mundo moderno. Bob creía que el mundo sería mejor si vivimos respetando los ritmos de la naturaleza, pensando y actuando de forma positiva y constructiva”. Mintegi critica los clichés que se han asociado siempre a su figura: “No soporto cuando se vincula a Bob Marley con el pacifismo. ¿Es pacifista quien canta ‘Rasta no trabaja para ninguna CIA’? En sus canciones habla de la sublevación, de los controles policiales, de los saqueos. Esa imagen del simpático fumador neo hippy e icono del mestizaje es una mentira. Lo que sí que hizo fue crear una enorme red de solidaridad para apoyar a la gente del gueto de Kingston; sentía una enorme piedad por el sufrimiento de la gente”. Giust piensa que “la fuerza de su música radica en su capacidad para comunicar a todas las culturas del mundo un mensaje de paz”. Por su parte, Lalo se queda con el espíritu libertario del jamaicano. “Su obra se divide en dos grandes temáticas: el amor a la vida y la crítica al sistema. Sus canciones hablan de una liberación que es la suya propia, pero en la que todos nos vemos identificados. Es la lucha contra la injusticia y contra la opresión de los esclavos negros para encontrar el modo de ser libres”.
Este señor de la imagen es Bob Andy. No os voy a contar nada de su vida, más que nada, porque ha tenido la magnífica idea de poner la biografía de su propia web en varios idiomas, castellano entre ellos. Podéis leerla AQUÍ.
El caso es que Andy, la pasada semana en un simposio en el Instituto de Jamaica, en Kingston, comentó que Chris Blackwell le había ofrecido antes que a Bob Marley el acuerdo que este aceptó. Y, que sin embargo, por desconocimiento o por pura incomprensión de lo que era, lo rechazó.
No tengo otras referencias de esta historia, os la cuento tal como me vino, o sea por un enlace al Jamaica Observer cortesía del amigo Carlos Monty. AQUÍ lo podéis leer.
No sé que habrá de cierto, pero el caso en que Andy se quedó sin esa posibilidad. Ah, y sin Marcia Griffiths.
Recupero para poner un audio un tema que, sorprendentemente, no he puesto mucho por aquí: “Trenchtown rock”. Con una historia ciertamente curiosa en los directos de Bob. Porque es de esos que se echan de menos en las grabaciones que sobreviven del 73, cuando era más habitual, por lógica, la utilización de temas anteriores a Island y, sobre todo, porque fue el gran superviviente de ellos en la carrera posterior de Bob. Aunque es cierto que no fue casi utilizado tras la gira del 76, la de “Rastaman vibration”.
En el 75 se utilizó para abrir los conciertos y el “Live” lo puiso en el olimpo. Eso sí, hay grabaciones como la de Chicago en que el tema suena sin que sea para abrir el show. En el 76, como vamos a escuchar, sustituyó a la enraizada entrada de “Rastaman chant” y “Lion of judah” para asentarse de forma definitiva.
Un auténtico clásico.
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Si fuera Rajoy, os diría que “voy a hacer lo que hay que hacer”. Pero, como afortunadamente no lo soy, os diré la verdad: cuando me he puesto a escribir sobre lo que ayer os dije que escribiría, me he dado cuenta de que no me apetece. Así que dejo las tonterías de la familia para otra ocasión y cambio completamente de tema.
Hace unos días contestaba a una pregunta. ¿Cuál es la canción de Bob Marley con mejores coros? Todo ello en la eterna discusión entre quienes prefieren los Wailers originales o las I Threes.
No me suelo inclinar sobre esto. Las I Threes hicieron su trabajo como coristas. Peter y Bunny eran más que eso. Sobre canciones, tengo mis gustos. Los coros de “Duppy conqueror” en “Burnin” me parecen extraordinarios, quizás los que más me gusten. Y debí responder eso.
Pero no. Hay unos coros que me gustan aún más. Los de “Punky reggae party”. Por cierto, los de las versones originales de “Blackman redemption” y “Rastaman live up” también están, en este tema, dentro de mis favoritos.
Conclusión. A alguien le hizo gracia que, en esa discusión, yo pareciera huir poniendo a The Meditations. Aunque no estoy de acuerdo, me pedían opinar sobre coros de canciones, no sobre coristas.
De todas formas, una cosa he sacado clara. Si vuelven al aún más recurrente “duelo” entre los que prefieren a Marvin o a Al Anderson, no responderé. Me dará corte decir lo que pienso. Que vosotros ya sabéis: entre ellos dos, yo me quedo con… Donald Kinsey.
Otra cosa. Además de aquellos coros, algo mínimo en su carrera, sigo siendo un rendido fan de este maravilloso trío vocal. Y me satisface verlos en activo todavía. Y ya me gustaría poder ir un día a verlos.
Me temo que vamos a seguir con los flecos de la película, y eso que sólo hemos visto el trailer. Ya veréis, cuando la estrenen, ya no me quedará nada que decir. No obstante, creo necesario poner en una entrada el comentario que amablemente nos dejaba ayer el amigo costarricense Fred Sauter, que vio la película en Berín:
Apreciado Josetxo,
Tuve la oportunidad de ver Marley en la Berlinale la semana pasada. En efecto hay una grabacion de No Woman no cry con Peter Tosh al piano, la cual no conocia. Creo que es la unica obra realmente desconocida que fue presentada en la cinta. Aunque la realizacion es excelente, y la calidad del sonido de las grabaciones presenadas es OPTIMA (aunque sospecho que posiblemente hayan echado mano de overdubbings para lograrlo, en algunos casos,) lo que se presenta es lo mismo de siempre.
Yo quede muy decepcionado precisamente por eso y por escuchar bastante imprecisiones, en particular como Skill Cole cuenta como los medicos eran quienes sugirieron que Bob continuara el tour en 1980 y como practicamente fue *el* quien le dijo que abortara la gira ((bastante inexacto por decir lo menos.)) Con apariciones estelares de Santa Rita et al. con las mismas historias de siempre. Excelente fotografia, es un hermoso film, lamentablemente no muestra absolutamente nada nuevo o que nos acerque realmente a Marley.
Por cierto, estaba esperando ver tomas del concierto de Zurich, ya que tenia entendido que habian sido cedidas para el documental, pero solamente aparecian las tomas del aeropuerto que ya conocemos.
Saludos desde Berlin!
Hay sobre dos cosas que quiero hablar.
La primera sobre la “novedad” de las imágenes. Parece que va a haber pocas novedades, cosa que ya esperaba, pero quiero ser justo. Hemos visto muchas, por dos motivos. El primero, internet. Sólo por ello tenemos acceso directo a fragmentos de programas y emisiones que, en cualquier momento y en cualquier parte del mundo, se han producido. Pero el segundo, reconozcámolo, es el pirateo.
Si yo veo, y es un ejemplo, “Positive vibration” en Chicago, “Africa unite” en Oakland, “Want more” en Exeter o “Bend down low” en New York, no me puedo quejar si la producción me dice que son imágenes nunca vistas. Tienen razón, nunca se emitieron. Y la falta es mía.
Cosas como la de “Skill” que cuenta Fred ya me fastidian mucho más. No sólo es mentira sino que además tiene un recorrido muy corto. La propia Rita lo cuenta en una de sus pocas verdades incluídas en su libro. Que algo así cuele en la película sólo puede tener dos explicaciones. Una, en la que no creo, que los responsables del documental son, valga la paradoja, unos indocumentados que no se preocuparon por saber realmente de que trataba su documental. Y la segunda… ¡ay, la segunda!
La segunda es que, tal y como sospechábamos, los auténticos propietarios del film se dedicarán a contar sus milongas y sus mentiras, salvar la cara a quienes les ayudaron en los juicios a ganar más dinero y seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro. Lo que hasta hace poco hicieron en silencio y lo que ahora, y de eso hablaré mañana, hacen airadamente y a la cara.
“Marley”. Si hay algo que me ha gustado de la película cuya espera nos ocupa estos días, es el título. Sin complicaciones. Tan claro como descriptivo. A veces no hace falta más.
Sobre lo que veremos, ya me he paseado por google. Quizás demasiado. Es hora de paciencia. Algo parece que se puede adelantar. Más de dos horas y media de cinta con apariciones de gente que rodeó todo el periplo vital del jamaicano: desde miembros de la familia blanca de su padre hasta una de las enfermeras de la clínica bávara donde casi acaba sus días. Mucha foto y mucho vídeo.
Ya llegará, todo llegará. Rumores hay de todo tipo. Uno de ellos me ha llamado la atención: una grabación con Bob cantando “No woman no cry” acompañado por Peter Tosh al piano. Al tiempo.
Os dejo con un tema grabado desde el público en uno de esos conciertos de Boston que parece que fueron filmados.
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