Hoy es 30 de junio, San Marcial (fiesta de la ciudad donde vivo, Irun), y, como es habitual estos años, fecha en las que me tomo vacaciones de verano. Vacaciones de blog, claro, porque mientras leeis esto yo estaré currando, ya que no hago fiesta porque curro en Donostia. El lunes 5 de septiembre llegará una nueva entrada, y, posiblemente, algunas novedades por aquí. Aunque nada significativo, ya sabéis que le he cogido el tranquillo al blog tal y como está y no soy partidario de reinaguraciones.
Ya os dije que se presentaría el “The life of Bob Marley” con Roger Steffens. Y hoy os adelanto, aunque sin asegurarlo, que es posible una segunda intervención de Steffens esta vez dedicada a Peter Tosh con la presencia de John Masouri presentando su nuevo libro. Lo que si os puedo adelantar es que el esperado acto de Steffens sobre Bob Marley se celebrará el 24 de agosto. Y no será lo único que haya en la Reggae University del festival.
Con moderación de la ACR, y ese mismo 24 de agosto, habrá una mesa redonda sobre Bob Marley en la que acudirán como invitados Carlos Monty, Dr. Dekker, Sergio Monleón y un servidor, Josetxo Mintegi.
Así que si estáis por el festival ese 24 de agosto, y os pasáis por allí, confío en que no tengáis reparos en pasar a saludarme. Me haría particular ilusión conocer personalmente a lectores de este blog.
Y sin nada más, me despido dejando una foto que no se suele ver mucho tomada hoy hace treinta y un años en la Monumental de Barcelona. Que os vaya bien y, de verdad, a ver a quién veo de vosotros por allí.
El tema era inevitable y además, creo que ha sido comentado hasta la saciedad en este blog. Lo que me gustó es que, a diferencia de mí, que lo hago con la emotividad del fan, John Masouri se expresa con el distanciamiento propio del buen periodista. Pero la frenética actitud recaudatoria de los herederos de Bob Marley, su familia, su alejamiento de cualquier planteamiento mínimamente filántropo o solidario propio de las redes de ayuda creadas por el propio Marley en sus últimas años de vida en Jamaica y la arrogancia de su presencia eran conversación lógica. Masouri pone datos y frialdad de cirujano, sin necesidad de comentarios ni opiniones, a la historia.
La familia ha puesto el ojo a todo lo que lleva el nombre de Bob Marley, lo ha convertido en una marca comercial que lo mismo vale para un spa, un café, una cerveza, o una línea de tropa de Adidas o Bilabong y se ha puesto a hacer dinero. Y si para ello han tenido que eliminar a los Wailers, lo han hecho. Y nada podemos hacer que no sea tenerlo claro.
Pero hay algo más que el nombre de Bob que tienen en su propiedad. la música de Bob. Y Masouri sabe de lo que habla. Hay mucho más material que el que creemos, pero la caja fuerte sigue cerrada. La amplia visión de lo que circula como pirata en realidad se queda corta. En la colección de Roger Steffens hay tesoros cedidos por la familia, pero no pueden salir de ahí. es lógico, el proyecto de Stefens vive de esa confianza.
¿Cómo se utilizará? No lo sabemos. Pero serán criterios contables, de eso no queda ninguna duda. Así que quedamos a la espera.
Despido la entrada con mi agradecimiento personal a Masouri, con el que confío estar en agosto. Os dejo la dedicatoria que me escribió cuando le firmó el ejemplar de su ibro a Jah B. dread. En el mío, ya lo sabéis, no cabe. Está firmado por Aston Barret.
Os comento alguna cosa más de la conversación que se produjo en Barcelona entre Jah B Dread y John Masouri (en la foto).
Había una cuestión que me parecía obvia de tratar con alguien que ha escrito, no olvidemos, no la historia de Bob Marley sino la de los wailers de Bob Marley. Así que en cuanto Jah B me dijo que le pasara unas preguntas, lo primero que le escribí fue: “Los Wailers estuvieron el pasado verano en mi ciudad y Aston Barret fue tratado como un mero bajista que trata de ganar dinero con una banda tributo. ¿Cómo explicaría la importancia real de Aston Barret y su trabajo en la música de Bob Marley a los miles de fans que este tiene por aquí?”
Y John fue muy claro. Aston Barret ha sido el gran creador del sonido de Bob Marley. El nexo de unión de todos los Wailers. El multiinstrumentista. El que enseñó a Anderson a tocar reggae. El que dirigía las grabaciones de las secciones de viento. El que se quedaba en el estudio trabajando. El que iba a la mesa en las pruebas de sonido. El que…
Esa es la perspectiva desde la que debemos mirar. Sobre todo en este final tan tristemente irónico. El de un “Family Man” aferrado a unas canciones, con las que gira por todo el mundo para ganarse la vida, muchas de ellas creadas en gran medida por él y que, sin embargo, siguen generando derechos en esas actuaciones que van a las arcas de quienes le quitaron todo.
Y a raíz de esto surgió otro tema en la conversación que me parece interesante. Y que parece sorprender a gente como John Masouri: la posibilidad de que este libro de publique en castellano. Los derechos son de Omnibus y, por lo que veo, es algo que no se plantean por puro desconocimiento de mercado. A Masouri le llamó la atención que libros como el de Timothy White se hayan publicado en español a los veinte años con gran éxito o lo anecdótico de las personas que conocemos que han comprado el libro sin hablar inglés.
Confío que el multitudinario Rototom de Benicassim ayude a que vea el interés del reggae en el mercado hispanoparlante, y desde aquí ya os anuncio que tanto Jah B Dread como yo pondremos nuestras modestísimas fuerzas a trabajar en el proyecto. Ya se verá.
Sobre este tema creo que ya he hablado en alguna ocasión, pero aprovecho el audio de hoy para repetirlo. Los conciertos de Marley que tenemos grabados de diferentes fuentes tienen todos más de treinta años, o, lo que es lo mismo, se grabaron cuando no existían los artiluguios digitales. Así que cassettes de dos caras, de 60 o 90 minutos, son los receptores originarios.
Por eso hay tanta grabación como la de hoy. Una realizada desde el público, tirando de cassette de 90 y, posiblemente, sin poder darle la vuelta. Así que lo enchufamos en la intro, y nos hace clack en medio de “Lively up yourself”. Tres cuartos de hora de recuerdo del paso de Bob Marley en la por entonces ciudad dividida.
De ahí saco el “Revolution” de esa gira, al que casi siempre acudo con puntualidad anual. La foto, aunque mala, sirve para recrear el ambiente que se vivió en el Waldbhune)
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Me imagino que sólo los muy atentos, pero alguien se habrá fijado en que hay desde hace unos días una nueva etiqueta entre las posibles, aunque ninguna entrada categorizada como tal. La etiqueta se llama “entrevistas” y, dado el nombre, confío en no tener que explicar de qué se va a tratar.
Pensaba inagurarla en septiembre, tras la pausa de verano, pero la circunstancias han hecho que opte por adelantarla. Todo ello por el breve paso que ha dado por Barcelona (donde ha estado con mi amigo Jah B Dread) el señor de la foto, John Masouri, del que ya hemos hablado por aquí en relación a su imprescindible “Wailing Blues. The story of Bob Marley´s Wailers”.
John Masouri es un periodista británico que, como podéis considerar tras su libro, está más que especializado en reggae. Y es una de las personas con las que realmente más me apetecía hablar sobre Bob y los Wailers. Así que aprovechando la cita que Jah B dread tenía con él, le mandé media docena de cuestiones para este blog, y John tuvo la amabilidad de responderlas. Cosa que le agradezco desde aquí y espero agradecerselo en persona durante el Rototom.
Por un lado le pregunté por la situación actual de “Seeco” Patterson, uno de los temas que me parecen más sangrantes de la relación entre herederos y viejos amigos (no músicos) de Bob Marley. John confirma lo que me temía. El ya septuagenario percusionista malvive arruinado en Kingston, con una grave afección pulmonar. Ya nadie de los Marley parece recordar el apoyo, a todo tipo de niveles, que Seeco tuvo con el joven Bob cuando este llegó a Trenchtown a primeros de los 60.
Alvin Patterson también salió a colación cuando le pregunté cuáles serían las tres mejores personas a entreistar para tener una visión más precisa de la auténtica vida de Bob Marley. Alan “Skil” Cole, Alvin “Seeco” Patterson y Aston “Family Man” Barret fue su respuesta. Continuará.
Antes de hablar de lo de antesdeayer, aprovecho para poneros una de mis fotografías favoritas de Bob Marley. Tomada en el momento de su llegada al backstage del reggae Sunsplash en el 79. Preciosa foto.
Y vamos al grano. Lo primero, contaros exactamente lo que sonó. La primera es directamente la canción que suena en el “Live at the Roxy”, e interpretada a la velocidad real del concierto. La segunda, acelerada por mí en un editor.
Mi opinión sobre gustos. Para mí, y a veces a los Wailers les pasaba, la cadencia es demasiado lenta. Aunque reconozco que esa sensación puede aumentar con el tipo de mezcla, que, como en los otros oficiales de Marley, no es demasiado adecuada para el reggae. La segunda grabación comienza en un tempo que me parece mucho más acorde a la canción, pero, eso sí, sólo comienza. Los Wailers no tocan sobre un metrónomo o un sampler, y hay un momento en el que ellos mismos al acelerar se suman a la aceleración del editor y parece demasiado rápida.
Hay otro efecto que se produce al acelerar así las cosas. Las cadencias lentas permiten ciertos dibujos de los instrumentistas que al acelerar el tempo pierden su sentido e incluso pueden molestar. Así que debéis entender que el ritmo que he puesto se basa más en lo que yo quiero para la canción, que lo que yo quiero para esa interpretación de la canción.
Es posible, casi seguro, que los tempos iban según las sensaciones y los momentos, pero también estoy convencido que la aceleración del “Live at the Rainbow” o “Dortmund 80″ es premeditada. Comercialmente premeditada.
También habría que poner algo en perspectiva. Gracias al youtube es fácil hoy en internet ver a artistas jamaicanos con carreras que abarcan décadas interpretando la misma canción con muchos años de diferencia y, casi siempre, ahora se toca mucho más acelerado.
A donde queria llegar es a dos cosas. La primera reflejar que había un reconocimiento de la importancia comercial de la aceleración, lo que demuestra que, salvo en contadísimas ocasiones, Bob Marley and The Wailers decidieron prescindir de ella y tocar según consideraran oportuno.
Y la segunda que a muchos que editaron piratas, les rechinó el tempo de los shows y optaron por la compesión y la aceleración como medida comercial. Algunos shows, como el de Pittsburg 80, son claro ejemplo de ello.
Y un último apunte. Groove es tan difícil de definir como “puerta”. No es broma. Todos sabemos lo que es una puerta pero si tratáis de ponerlo en dos líneas ya veréis como es muy difícil. Lo que es brillante es saber mantener el groove en cualquier tipo de tempo, y eso barret y los muchachos lo bordaban.
Creo que hacía tiempo que no caía por aquí un sencillo jamaicano de esos que no han conocido versión en CD, aunque, de todas formas, no estaría de más que pasarais por AQUÍ.
En aquella entrada os recordaba lo difícil que es asegurar algo del mercado jamaicano, y me refería a la certeza con la que se afirma que está grabado en Black Ark, el mítico y desaparecido estudio de Lee Perry. Pero, como el diablo tiene cara de conejo, resulta que el dato incorrecto es el año de edición del sencillo.
Se publicó en 1979. Auinque existe un nuevo prensaje de las mismas matrices fechado en 1984, cuando ya se había publicado internacionalmente la nueva versión dentro de “Confrontation”.
Lo que hoy coloco aquí es la cara B de aquel sencillo, un dub que como muchos otros no llevó más título que el “Version” de rigor. Algunos la habréis escuchado en alguna que otra colección de demos como “bongo version”, llamada así por la percusión añadida al dub.
Pero es el sencillo. Aquí lo tenéis grabado de vinilo.
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Tan sólo un experimento. Más que nada, porque en esta ocasión la entrada, que no está categorizada como “Enjoy Bob” sino como “Cuéntame”, la tendréis que completar vosotros desde los comentarios. Yo, por supuesto, también tengo opinión, pero os la contaré pasado mañana, más que nada para no influir.
Sigo hablando de velocidad. La primera grabación es la publicada oficialmente de “Burnin and lootin” en el “Live at the Roxy”. Fue en la gira del 76 donde los Wailers utilizaron las cadencias más deliberadamente lentas. Se siente, y mucho, en el fluir del disco.
La segunda está manipulada. Debo advertir que sin ningún cuidado. Tan sólo acelerada, bastante, más de un 10%, y algo comprimida, más que nada porque la aceleración había soltado algunos picos.
No sólo island optó por la aceleración. Muchísimos piratas publicados de Bob Marley, sobre todo los de etiqueta japonesa, han acelerado y comprimido las grabaciones originales. También ellos lo consideraron mucho más comercial.
Sólo os pido una cosa. Quiero que escuchés las dos grabaciones, la 1 y la 2, y que contéis vuestras impresiones en los comentarios.
Ya me contaréis.
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Grabación 1
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Os dije hace poco que quería hablar del tema del aumneto del tempo de las canciones como recurso comercial, y también que pienso que se ha utilizado no sólo en discos, tocando más o menos discretamente el master.
En el caso de Bob, lo he pensado siempre que veo dos de sus vídeos oficiales. Hay muchas imágenes de Bob Marley en el escenario, pero conciertos con clara intención de editarse y salir cuando él estaba con vida pienso que hay básicamente dos (además, evidentemente, de la película del Reggae Sunsplash).
En el último de los shows del Rainbow, el que se ha publicado (no sé si hubo cámaras en los anteriores, pero sí sé que se grabaron en pistas), ya se produce esa sensación. Aunque igual no es evidente. Pienso que la propia ligereza de la banda, menos músicos que en otras ocasiones, invita a acelerar un poco al no poderse “llenar los huecos” como cuando hay doble ración de teclas y cuerdas. Os dejo un par de enlaces a trailers de su última edición.
Dortmund 80 se grabó no para venderse en la tienda, sino para repartirse entre televisiones públicas por medio de Eurovisión. Así llegó, por ejemplo, a televisión Española. No parece haber ninguna aceleración técnica. En este caso creo que es la banda quien toma premeditadamente la decisión, posiblemente aconsejada por Island, y suena bastante más rápida que en otros shows de la gira. este “natty dread” es ejemplo claro.
Voy repasando el buscador, tal y como siempre hago antes de poner música. Os reiriais si supiérais la de veces que después de preparar algo y, cuando lo voy a colgar, me doy cuenta de que ya lo había puesto. Así que me fijo que sólo hay una versión de “Easy skanking” en concierto. Hasta hoy, claro.
Tampoco es que haya mucho en donde buscar. La canción fue una de las habituales en la gira del 78, presentando el “Kaya” que abría, pero no hay ninguna interpretación posterior que yo conozca. Me he quedado con la grabación del concierto de Nueva Orleans, una de mis favoritas de aquel año, entre otras cosas porque dispongo de fotos como la de hoy, que sé que están tomadas allí, desde hace muy poco.
Así que aquí está, tranquilamente….
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