Voy a dejar amnistiada “All day all night” al retirar las canciones de la “mezcla jamaicana” del “Catch a fire deLUXE”. por motivos que poco tienen que ver con la canción en sí. Esta canción ha sido la última en conocerse de aquellas sesiones. “High tide and low tide” apareció en 1992 en el “Songs of freedom”, pero para esta hubo que esperar a la edición deLUXE del álbum. Además, no está incluída en el buscador, y puede ser el momento oportuno para hacerlo.
Y aprovecho edsta despedida del álbum que nos ha ocupado casi todo este octubre que se finiquita para hacer unas precisiones que no hice en los comentarios. Dejando claro que, así como en los datos procuro ser preciso (ya sé que no siempre lo consigo) y me gusta decir que el lo que creo saber y qué es lo que supongo; en las opiniones soy absolutamente libre. En las mías y las de los demás.
Nada tengo ni contra Tosh ni contra Bunny. Pero me reafirmo en que mucho del “maltrato” por parte de Island del que tanto se quejan es exgaerado. Sobre Bunny ya hablé en su día.
Y sobre Tosh me gustaría aclarar algunos datos que pienso se confunden, como el de la utilización de “Bob Marley and The Wailers”. Parece ser que la aportación de Tosh es escasa, pero, no nos vamos a engañar, dos de nueve me parece su ratio habitual. Veamos si no los ratios de los tres álbumes anteriores en Jamaica.
Tosh cantó cuatro temas de los diez del “The best…” de Leslie Kong. Ahí sí que se notó su presencia. Tres suyos (“Stop that train”, “Can´t you see” y “Soon come”) más la voz en el tradicional “Go tell it on the mountain”. Dos de once (“No sympathy” y “400 years”) es el balance en el “Soul rebel” con Lee Perry. por cierto, que al igual que en el primero con Blackwell, en ninguno de los dos hay temas de Bunny. Uno de doce es el balance de Tosh en “Soul revolution”, el instrumental “Memphis”. Aquí sí hay dos de Bunny, “Riding high” y “Brain washing”.
Así que sinceramente, no creo que pudieran quejarse de ser apartados por Blackwell. Peor lo tuvieron los Barret, a los que por entonces nadie (Tosh y Bunny tampoco) consideraron Wailers.
Son muchos los factores que hicieron que el grupo se rompiera (o que ellos se fueran, que no sé si es lo mismo), pero Tosh puso mucho de su parte, igual que Bunny. La apuesta era para tíos dispuestos a trabajar, salir de la isla, viajar en condiciones precarias y ganarse el respeto noche a noche, club a club… y el que no estaba dispuesto estorbaba. Así lo veo yo.
Y por cerrar el círculo de la entrada, creo que no se dieron cuenta que había que currárselo “all day y all night”.
En la foto, Tosh en Leeds con los Wailers, en noviembre del 73.
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“Lo importante es la foto”. Se comentó mucho esta frase de Zapatero hace unas fechas, pero pocas encierran una verdad tan evidente. Hoy en día, el envoltorio es mucho más importante que el contenido, y cualquier mierda bien presentada y promocionada adquiere un valor exagerado frente a su auténtica calidad. Pero no voy a hablar de ello.
Hoy aquí, “lo importante es la foto”, porque os voy a poner la única imagen que dispongo de una de mis fotos favoritas (algún día os presentaré varias de ellas en una entrada y hablaremos de ello).
Esta foto salió en el Swing, una revista jamaicana básica del ambiente musical de los primeros 70, cuando la estética afroamericana, el funky y el “power to the people” plagiado por Manley llenaban la arena cultural de Kingston. Y me gusta, me gusta mucho. Esa imagen de Bob con su música, su guitarra, con los niños curioseando yen su entorno es extraordinaria.
El repertorio del “Catch a fire”, a pesar de su ostracismo total en el LP “Live”, contribuyó durante años a los directos de Marley, que no olvidó su primer disco internacional para sus conciertos. “No more trouble” fue una de las básicas, enlazada al clásico “War”. “Concrete jungle” fue fija en varias giras. “Stir it up” y “Slave driver” hicieron sus apariciones. Y también la de hoy, “Kinky reggae”, que fue cara B del single que acompañaba al “Live”.
Apareció en infinidad de ocasiones, hasta el final, en los conciertos. La versión de hoy está grabada en el Paramount Theater de Seattle en el tour del 79. Los teatros Paramount fueron soporte de las giras de Bob Marley and The Wailers por la Costa Oeste, en Seattle, Portland u Oakland.
La foto es del día anterior, en el Paramount de Portland.
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Viene esto a cuento del final del documental del “Catch a fire”, y ese directo en Londres en mayo del 73 que yo me niego a aceptar como de la gira del “Catch a fire”. Expliqué por qué AQUÍ.
Ahora bien, quizás debiera bajarme del burro en lo de Canadá y aceptar lo de Londres… PERO SÓLO EN EL CASO DE QUE ME DIGAN QUE FUE A FIN DE AÑO.
Aprovecho, eso sí, para poner la grabación de vídeo. Un documento magnífico. El único directo auténtico (no ensayo filmado o grabación televisiva), en concierto, que se conserva (salvo sorpresa) de 1973.
He pensado que después de todo lo expuesto, y con la audición aún vigente por unos días, estaría bien ver el documental que se publicó coincidiendo con la edición de la versión deLUXE. Así que hoy los niños a ver la tele mientras el profe hace novillos. Un decir, claro. Y mañana también, por cuestión de peso en la carga de la entrada.
tanatik@hotmail.com
PD. Intervengo. Ya sabéis que escribo los post con adelanto. Pero esta triste noticia habá que darla. GREGORY ISAACS FALLECIÓ AYER POR LA MAÑANA A CONSECUENCIA DE UN CÁNCER. DESCANSE EN PAZ
El epílogo de esta serie la verdad es que no tiene mucho que ver con lo que pasó en 1973, y sí con lo ocurrido treinta años más tarde: cuando se empezó, en mi opinión con muy buen criterio, la serie de las ediciones deLUXE de los discos de Bob Marley con Island. Una serie que empezó muy bien con “Exodus”,continuó excelentemente con “Catch a fire” y después combinó algunas de cal (“Burnin”) y arena (“Rastaman vibration”). Casi me olvido del innecesario “Legend”.
Porque “Catch a fire deLUXE” fue una edición a la que no puedo poner ningún pero. Ni siquiera el de que toda la música cabía en un CD y se hizo un doble. A mí me parece correcta y con sentido la separación. La recuperación de unas grabaciones históricas presentadas con calidad, o, si se quiere, la edición de un álbum mítico en el sentido literal del término (los mitos, en esencia, son inexistentes), fue una extraordinaria noticia para los fans de Bob Marley.
Los Wailers, incluidos los hermanos Barret, que estaban fuera del contrato con Island, se enfrentaron a un reto que los desenmascaraba a todos, y ante el que estuvieron obligados a dar la talla. Cada uno de ellos se retrató.
Aún hoy, Bob Marley es la expresión máxima para el gran público de la música reggae. Posiblemente sea una gran injusticia frente a otros excelentes músicos jamaicanos, no obstante, habrá que reconocer que la senda que se abrió con “Catch a fire” fue la que atravesaron muchos de ellos para llegar al público occidental. En 1973 se abrió esa puerta. Y a muchos amantes de la música absolutamente ajenos a la realidad jamaicana nos marcó para siempre.
Ese es el extraordinario valor de “Catch a fire”. Sin él, quizás no hubieran existido discos que ahora nos pueden gustar más que él. Discos de Bob Marley, sí, pero también de otros.
Gustos hay para todo, y a mí, cuando se trata de hablar de las giras de Bob Marley and The Wailers me pasa lo de al cura de Amorebieta con las mujeres: que, en particular, me gustan todas. Pero sí hay una en la que suelo leer tanto en vuestros comentarios como correos que gusta mucho, es la del 76, la de “Rastaman vibration”. Y a esa vamos.
Y a una canción que sólo sonó, desgraciadamente, en esa gira. “Want more” en directo no es sólo una canción. El tema tiene en sí para dos minutos escasos. Un estribillos sobre riff inicial, un puente contundente (“go down backbiter”) y una estrofa. Estos últimos, eso sí, sobre uno de los más contundentes riffs de Aston Barret.
Pero sí digo que no es sólo una canción me refiero a la potentísima interpretación en directo. estirada hasta la saciedad sin caer en el aburrido “efecto chicle”. Los Wailers se acomodan al riff como en un ensayo, la estructura se iba desgranando y el Bob más teatral campaba a sus anchas. Una poderosa máquina de absorción de público.
Os dejo la versión de Oakland, y una foto de aquel show.
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Poco más se puede añadir a lo que fue “Catch a fire”, el arranque de la carrera internacional de Bob Marley, o, si se quiere, su aparición presto a irrumpir como “rock star”. No sé si como se suele decir, “Catch a fire” inaguró un nuevo género, el llamado “roots rock reggae”, pero sí me atrevo a decir que el contacto del público de rock, primero anglosajón y luego occidental, con la música jamaicana fue una eclosión de consecuencias comerciales impensables incluso para aquellos que como Blackwell hicieron esta apuesta.
No voy a hacer juicios de valor sobre la figura de Chris Blackwell, y más utilizando todas las informaciones que llegan con el devenir de los años. Lo que si voy a hacer es reflejar su fe en el producto y en su historia. Tuvo muchas dificultades añadidas. Por ejemplo, resultó que CBS tenía un contrato con poder sobre Bob Marley, cortesía de los tejemanejes de Danny Sims y aquel “Reggae on Broadway”. Nada amilanó a Blackwell. negoció, regateó y al final tuvo que aceptar que CBS se llevara el 2% de los beneficios de los cinco primeros discos de Bob Marley con Island Records.
Incluso tras una fuerte inversión que no tuvo retorno, con 14.000 copias vendidas, con una gira promocional por las islas en mayo y con una sensación de que la suerte estaba echada, su siguiente decisión fue otra vez más que correcta. Su apuesta no era por un disco, su apuesta era por una banda. Así que debía de haber un nuevo LP en las tiendas antes de fin de año. Y así se hizo.
Que Blackwell se lo tomaba muy en serio quedó claro al comenzar 1973. 30.000 libras, un pastón en la época, fue el presupuesto de promoción de “Catch a fire”. La primera producción de reggae que iba a ser promocionada en el mercado del rock anglosajón a lo grande. Mercado, por cierto, al que permanecían ajenos muchos jamaicanos afincados en el Reino Unido que continuaban escuchando al grupo en los excelentes sencillos que iban llegando, tipo “Screwface” o “Trenchtown rock”. También llegaron algunos singles Tuff Gong antes de la publicación del álbum, como el “Rock it babe”, sin los añadidos londinenses y con un sonido similar al de la audición de este mes. Ahí nació la leyenda de la edición jamaicana del LP, con comentarios incluso como los de Ray Hurford, de la revista Small axe, que decía haber visto copias al carísimo precio de 20 libras en el mercadillo de Candem.
Blackwell consiguió anunciarse, y por lo tanto ser citado, en las revistas más influyentes del mercado: Sounds, New Musical Express o Melody Maker; además de conseguir apariciones de radio y televisión en la mismísima BBC.
Y currarse una portada que no dejó a nadie indiferente. Un mechero zippo del que salía el vinilo y que tan sólo se utilizó en la primera edición. Es bastante difícil de conseguir hoy en día, pero de tanto en cuanto suelen aparecer a la venta en las páginas más importantes de la red. Posteriormente, se cambió por la más conocida de la foto primer plano de Bob fumando tomada por Esther Anderson y con el disco acreditado a “Bob Marley and The Wailers”. Nuevos tiempos.