Running away
Bob Marley, los tiempos son los que son, es también una poderosísima marca comercial. Bien lo saben sus herederos, dispuestos a vender si hace falta capuchas para reuniones del Ku-klux-klan de la marca Marley (eso sí, sin perder la perspectiva humanitaria del negocio). Bob es también, en ese terreno, el nombre más identificado al concepto Jamaica que tiene el país caribeño.
Y la sombra no ha llegado desde la música, donde la marca es mucho más importante que cualquier otra, y su relación comercial con la etiqueta reggae es casi absoluta. Ha llegado por el camino al estrellato más importante que existe en la isla tras la decadencia, hora es decirlo, de su música: el atletismo.

No hará falta que os cuente quién es Usain Bolt ni sus hazañas en los 100 y 200 metros, con registros de ciencia ficción que han pillado con el pie cambiado a todos los expertos. Usain es hoy por hoy la imagen de la isla, o va camino de serlo. Además, él, a diferencia de Bob, puede personarse en infinidad de actos.
Y, claro, como podéis ver en la imagen, nuestra amiga ya se ha dado cuenta, y procura no perderse un acto del velocista.
Y la imagen de Bolt sería aún más terrible si sus estremecedoras marcas no fueran acompañadas de la sospecha habitual de su deporte. Pero yo tengo mi propia teoría. Y, de ser cierta, Bolt tiene aún gran margen de progresión.
Cuando se va a dar el pistoletazo de salida, alguien de su equipo técnico se le acerca y le grita: ¡Viene Rita!, y el bueno del chaval, horrorizado, se escapa corriendo.
tanatik@hotmail.com
8 comentarios 16 abril, 2010
