Magnetismo

Hay una historia en el libro de Timothy White que me suele llamar la atención. Cuenta como Bob solía ponerse el traje dorado de escena que le facilitó Coxonne y con el que los Wailers habían hecho sus primeras fotos promocionales. Se lo ponía en casa frente al espejo para estudiarse.
Pero la imagen de Bob en las fotos y en escena, mirando sus propios brazos y agarrando el soporte de su micrófono desconcertaba a Coxonne. Bob siempre parecía incómodo, como si tuviera su cabeza pendiente de cosas que no estaban allí. Timothy White escribe. “Al verle en escena, Dodd pudo comprobar que no era Bob quien se proyectaba en absoluto hacia el público; lo que ocurría era, más bien, que una especie de magnetismo perturbador atraía la atención del público hacia él.”
No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero creo que eso define no sólo al Bob primerizo (al cual, desgraciadamente, nunca he visto en imagen) sino también al que alcanzó la máxima popularidad durante los 70. Me es difícil saber qué es lo que hacía Bob en escena, pero no se le puede quitar el ojo de encima. Y cualquiera puede dcir que una gran parte de su éxito la cosechó en los escenarios. Todo el mundo salía entusiasmado de sus conciertos.
Magnetismo. Creo que es la palabra adecuada.
tanatik@hotmail.com
11 comentarios 24 octubre, 2009
