Empezamos hoy el repaso con un CD, o mejor dicho, cuatro, imprescindibles. Ya hemos hablado aquí alguna vez de los “Songs of freedom”, una recopilación de la que no dudo que es “el disco que me llevaría a una isla desierta”. Un repaso completo a la obra de Bob a lo largo de toda su carrera.
Su primera edición fue en septiembre de 1992, en formato de 10 x 5´5 pulgadas y con una edición numerada limitada de 1 millón de ejemplares. Se agotó tres años después. En noviembre de 1999 se editó en formato cuadrado y en noviembre de 2005 volvió a publicarse en el formato original y acompañada de un DVD con el documental “Rebel music”.
El CD se acompaña de un buen libreto, con fotos, comentarios a las canciones y escritos ad-hoc de gente como Rob Patridge, Timothy White, Rita Marley, Derrick Morgan o John Bundrick.
El inmenso valor añadido de esta edición está en la cantidad de grabaciones y remezclas que sólo se pueden encontrar aquí, las que sólo existen en vinilo. Y sin olvidar otras tantas que, cuando salió, sólo eran accesibles aquí en CD.
Así que estamos en un imprescindible para la colección de CD´s que quiero empezar en esta entrada.
Y… ¿por qué empiezo por éste?. Pues porque, aunque no lo parezca, estoy respetando el orden cronológico de la carrera de Marley. Es en esta colección donde podemos encontrar editadas en CD dos de las tres canciones, “Judge not” y “One cup of coffee”, que Bob grabó y Kong editó dando inicio a la carrera de Marley. La otra, “Do you still love me”, sólo existe en vinilo.
No obstante, las joyas de “Songs of freedom” abarcan desde “Judge not” hasta el concierto de Pittsburg.
Cuando a las 00:00 h. de hoy esta entrada se actualice en la web, se izará la bandera en mi ciudad y comenzarán 24 horas de fiesta. El 20 de enero es San Sebastián, y, aunque yo ya no viva allí, he conseguido un día de fiesta que aprovecharé para divertirme. Ya me toca. Además, a las 00.00 h. del miércoles, se arriará la bandera de la ciudad, como es tradición, y se izará la de la Real Sociedad, nuestro equipo, comenzando así los actos por su centenario, que nos llega en horas bajas. Curiosamente, hoy se ha incorporado al equipo un jugador uruguayo de nombre Sebastián. Así que aprovecho para que los amigos uruguayos, o los argentinos de River me cuenten qué tal andaba “el loco” Abreu este último año. Mis amigos argentinos que viven aquí celebran su llegada, pero no me vale. Ellos son de Boca, y celebran que cualquiera “huya del gallinero”.
Eso me ha hecho pensar que debía buscar un audio “festivo” para dejaros hoy, pero la verdad es que es difícil encontrar un tema de Bob que se pueda calificar así. Por lo tanto, os pondré una grabación que siempre me carga las pilas, a la que le tengo mucho cariño desde que la escuché hace ya 25 años: el “Is this love” del concierto de Dortmund en el 80, un clásico de los piratas de Bob cuyo vídeo es de muy fácil acceso.
Me sigue pareciendo una enorme versión. Todo funciona a la perfección. En poco más de tres minutos los Wailers sueltan una descarga brutal. La base rítmica de cine, como siempre. Las I Threes muy bien en uno de los temas de más difícil ejecución. Wya se sobra. Os pediría la atención en un detalle. La banda empieza con dos veces de riff inicial. En el primero Wya le mete una enorme energía desde el Hammond. En el segundo, manteniendo la izquierda en el shuffle del órgano, se recrea en un skank con arreglos desde el clavinete absolutamente marca de la casa. Y un detalle excepcional en el desempeño de Al Anderson, tocando con una precisión que de verdad he echado de menos muchas veces. Una guitarra de rock puede encajar, como casi todo, si se hace en su justa medida. El in crescendo final con Bob cantando sobre el sólo de Al es una delicia.
Cierto es también, al hilo de lo de ayer, que el PNP estableció en su primer mandato (72-76) buenas relaciones, aunque tampoco demasiado fluídas con el régimen cubano. Profesionales cubanos acudieron a Jamaica en aquel período, y se establecieron acuerdos de colaboración entre los dos gobiernos, excusa perfecta para el boicot de los USA al turismo (además de las habituales cien mil maniobras desestabilizadoras necesarias para el desayuno de sangre humana que necesitan los Kissingers de turno).
El caso es que la opción cubana se mostró como el último intento de los sectores del PNP partidarios del control total del Marley que ya era una estrella pop internacional. Bob se refugió en Nassau tras el intento de asesinato en diciembre de 1976. Con él estaban los de su círculo más próximo, Neville Garrick y Gilly entre otros. Por cierto, también Rita, Cedella y Cindy Breakspeare, pero esa es otra historia que ya os contaré.
Bob no sabía a donde irían. Los USA eran la primera opción, cuando alguien llegó con una invitación del propio Fidel Castro para ser recibidos como invitados en Cuba.
La idea no prosperó. Tal opción representaba tirar por la borda todas las posibilidades de la banda en los Estados Unidos. Aunque alguien también se acordó de la casi imposibilidad de abastecerse de hierba en la mayor de las Antillas.
Finalmente se hizo caso a Blackwell, que consideraba a Londres el mejor destino. Los Wailers podían estar cómodos porque había una gran comunidad jamaicana. Eso sí, a Bob, que ya había pasado unos años antes el invierno inglés, le preocupaba la cuestión del frío. Pero el boss de Island le convenció de la idóneo de la capital inglesa para el lanzamiento definitivo de su carrera. Blackwell dio en el clavo. El momento comercial era el adecuado. Y Bob era capaz de todo por su carrera.
PD. Comentaba ayer las similitudes icónicas entre Bob y el Ché. La diferencia es que el Ché ya tiene su foto decidida, una que todo el mundo conoce y que convierte cualquier ora en rara. Bob no. No hay una imagen tan fundamental. Y hay looks para todos los gustos. He buscado entre ellos y he encontrado el más adecuado para contraponerlo a la figura del argentino. No sé qué os parecerá.
Leo el otro día en los comentarios una pregunta relacionada con el hecho de que Bob Marley hubiera comentado o escrito algo sobre la figura del Ché. La respuesta es no, al menos que yo sepa.
La postura política de Bob es de lo que menos se suele tratar a la hora de analizar su figura, pero estoy convencido de que todos los convencionalismos que se arrojan al respecto a la hora de tratar el mito o la leyenda (no la biografía real del hombre real), adolecen del mismo problema que los análisis sobre otras de sus posturas e incluso su propia creación musical: una visión que me atrevería a calificar de colonialista que juzga todo desde los parámetros primermundistas e ignora cualquier hecho particular de la sociedad jamaicana.
El propio Bob, cómo no, fue también ambiguo en estas cuestiones durante sus primeros años de carrera internacional. Y no se pueden ocultar sus devaneos con el PNP durante el primer mandato de Manley. Ahora bien, siempre visto desde la visión de Trenchtown, de la situación del ghetto, y nunca como una visión geopolítica global. Ni siquiera caribeña.
En sus últimos años Bob hizo manifiesto desprecio por la política oficial. Y por los políticos. Atrás quedaron sus relaciones con el oficialmente socialdemócrata PNP y con algunos de sus miembros, que siempre lo trataron bien y lo consideraron “uno de los suyos” (mientras fuera útil, claro, la política es eso).
Tiempo habrá para tratar todo esto al detalle.
Sólo veo una cosa en común entre Bob Marley y Ernesto Guevara. Se han convertido en iconos, en el sentido literal de la palabra. Siguen siendo los dos las imágenes más populares del merchandising internacional. Y comparten también un hecho. Sus leyendas se alimentan más de la mitología comercial que de sus auténticas biografías, aunque por motivos muy diferentes.
Os dejo una foto con Bob, en Jamaica, con una camiseta de promoción de “Burnin”, sacada por Lee Jaffe.
Muchas veces hemos hablado de los conciertos junto a al boss que dieron en Nueva York los Wailers en julio de 1973, pero no sé si os he hablado de que, antes de que pasaran por allí, Bob y su banda pasaron por Boston, donde actuaron entre los días 11 y 15. Concretamente en el Paul´s Mall. No sería la única vez. Dos años más tarde estuvieron toda una semana a doble sesión durante la gira de “Natty dread” en la misma sala.
Viajaron como quinteto, con los Barret, Wya y Peter Tosh. Sigue siendo muy interesante escucharlos en aquella época, casi con un formato de grupo de rock de club, algo muy en la línea de las primeras promociones de Island. Con una base rítmica muuy consolidada, que sería la base del sonido durante toda la década, dos guitarras casi siempre rítmicas a excepción de algunos detalles del teóricamente solista Tosh y un Wya pluriempleado en una demostración absoluta de versatilidad con el piano, órgano y clavinete. Y con Bunny, que seguía en la banda y participaba en esa época en las sesiones de “Burnin”, negándose a viajar.
Los escucharemos hoy en un tema que no era muy habitual en el repertorio de entonces, aunque Bob siguió usándolo hasta 1979. La foto corresponde a una de aquellas actuaciones. El audio a la primera.
La llamaré cabal, por no utilizar la expresión favorita de los 100.000 gramos de jamón de york parlante patrocinados por el roucovarelismo hertziano, aquello de “sin ánimo de ser exhaustivos”. Porque una de las cosas que tenía que haber en esta web es una discografía de Bob Marley and The Wailers.
No me voy a meter en los recovecos de la larga y compleja discografía. No va a ser momento de hablar de remotos sencillos, exclusivos etiquetados, números de matriz, sorprendentes dub plates, raras caras B o indistinguibles overdubs de viejas ediciones del Studio One. Lo que quiero desarrollar a lo largo de varias entradas es una discografía básica, ordenada y coherente para hacerse con una colección suficiente basada en CD´s editados y que sirva para elegir los adecuados ante una sobresaturada oferta.
Hoy en día se pueden adquirir sin mucha dificultad una serie de CD´s que abarcan casi toda la obra de Marley. Una serie de discos que abarcan todos los períodos de grabación y edición. Y entre ellos cubrir ordenadamente la discografía. Por supuesto que faltarán cosas, que permanecerán en antiguos vinilos, pero a veces es mejor empezar las cosas por el principio.
Tiempo habrá para completarla y hablar de lo que faltará. Pero confío que esto sea una guía sobre todo para los más jóvenes, los que han llegado a Bob vía internet y se planteen comenzar su propia colección. Empezaremos, el día 21, después de un par de entradas con audio, que pretendo mantener con la frecuencia de cada tres días, y otro par de entradas entre esas dos que me vinieron a la cabeza a raíz de los comentarios de hace unos días en los que hablabais de Bob Marley y el Ché.
Confío además, de esta manera, rsponder a varios correos que he recibido solicitándome esto.
Voy a utilizar la entrada de hoy para hablar de dos cosas, muy diferentes entre ellas, pero que por sí no dan para hacer una con cada una.
No sé si alguno entre los más atentos investigadores de esta web se habrá dado ya cuenta de que han sido borrados los tres artículos de Rock de Lux en la hemeroteca que se incluye en los anexos. El caso es que ya no están. Ni van a estar. A finales del año pasado recibí, vía ACR, un escrito de unos abogados que representaban a la revista exigiendo su retirada y amenazando con inicio de acciones legales en caso de hacer caso omiso de la exigencia.
No tengo nada claro ni en qué se creen que puedo beneficiarme por colgar esos artículos de hace tantos años ni en qué pueden ellos verse perjudicados, pero me imagino que la ley está de su parte y tampoco tengo ganas de líos.
Por otro lado, recordaréis que hablamos hace un tiempo de la historia de la guitarra Yamaha que Bob había sacado en el escenario en Japón, tanto al hablar de la gira por ese país como de los recuerdos que de ella tenía Mark Miller. Allí os conté que Bob nunca más lució esa guitarra en escena.
No es cierto. Al final de ese tour en primavera del 79 por el Pacífico, en Maui, en el primero de los dos conciertos que Marley dio en Hawai, Bob volvió a utilizarla. A las fotos me remito.
Hablábamos ayer de la gira de Bob del “Rastaman vibration”. En realidad, había empezado dos días antes de las actuaciones en Boston, el 23 de abril en el Tower Theater, en Upper Darby. Un gran concierto.
Suele ser bastante gratificante escuchar los primeros conciertos de las giras, cuando el repertorio aún no está bien definido. Recuerdo que puse hace bastante tiempo el “No more trouble” de este show, quizás el último en sonar sin estar fundido a otros temas. Días después ya se enlazó a “War”, que es como quedaría para siempre en los listados de los conciertos.
En pocas ocasiones es más evidente que en esta grabación lo que os dije de que había temas que no se sabía cómo acababan. Los wailers se metían en el groove y Bob, más activo e improvisador que nunca, daba rienda suelta a su sentido escénico.
Y como botón de muestra, este espectacular “Want more”.
Aunque ya está puesta en la audición desde el primer día del año, no quiero dejar pasar el mes sin una entada en referencia a ella. Se trata, ya lo habéis visto, del segundo de los shows que Bob y sus Wailers ofrecieron en el Music Hall de Boston el 25 de abril de 1976, una de sus primeras actuaciones en la gira de “Rastaman vibration”.
Este concierto ha sido comercializado en uno de esos habituales “piratas japoneses”, pero la grabación que tenéis aquí no corresponde a ese disco. Es la que se usó para el disco. Entre otros detalles, “Get up stand up” está completo.
Ya sé que sobre gustos no hay nada escrito, pero siempre me ha llamado la atención que, entre coleccionistas, los conciertos de esta gira son los que más gustan (a la mayoría), o los que menos. Quizás yo sea la única excepción. Sí fue una gira en la que Bob dejó mucho espacio a la improvisación, donde los finales no eran nada previstos y se consiguieron momentos sonoros memorables.
Y una cosa que os quería contar. Muchos habréis leído que existe vídeo de este concierto. Yo no lo tengo tan claro. Una cosa sí sé. Las imágenes con reloj de vídeo que suelen circular como demostración de lo primero no son tales. Lo veréis en las imágenes que os pongo. En una de ellas veréis los bordes de la fotografía. Porque de eso se trata: del vídeo grabado en una exposición fotográfica donde hay fotos de este concierto (reconocible entre otras cosas por la presencia de Ziggy junto a su padre en escena).
Ya os comenté ayer que ha habido más fallecimientos entre gente relacionada con Bob Marley. El pasado día de navidad, por la mañana, no puediendo superar un segundo infarto, fallecía Dickie Jobson en el la Tony Twhites del Hospital Universitario de Kingston a los 67 años de edad.
La carrera de Dickie Jobson, jamaicano de St. Ann, se basó en el cine y la producción televisiva. Amigo íntimo de Chris Blackwell, lo era también del director Perry Henzell (autor del clásico film de reggae “The harder they come”). Con los años, Jobson dirigió otro de los films clásicos del reggae, “Countryman”. Cuentan que últimamente había trabajado en un cortometraje basado en la canción de Bob “Mr. Brown”.
Durante la primera mitad de los 70 Dickie trabajó junto a Blackwell como responsable de la dirección comercial de algunos de los músicos jamaicanos de Island, sobre todo los Wailers. Aunque también trabajó con Joe Higgs, Jimmy Cliff y Toots and the Maytals. Fue el director de Blue Mountain Music, una de las editoras de Blackwell.
Jobson siempre tuvo una buena relación con Bob, mantenida sobre todo a raíz de su hermana. Por Dickie conoció Marley a Diane Jobson, su amiga, confidente, abogada personal e inseparable compañera incluso en los días de la clínica Issels en Baviera.