La obligación moral. 0
“En definitiva, sigo pensando que la vida de Marley aún está esperando un trabajo de recopilación de datos. Algo que se debe hacer, y sobre lo que hablaré la próxima semana.”
Así cerraba mi entrada hace un par de días, y no quería, ni mucho menos, decir que yo me iba a embarcar en algún tipo de trabajo semejante, aunque alguno parece que lo ha interpretado de ese modo.

Es de analizar cuáles son las fuentes de los conocimientos que tenemos sobre datos de la vida de Bob Marley. Y exactamente lo mismo para los datos de su obra. Corresponden básicamente a fans del rasta. Desde el archivero mayor, Roger Steffens, pasando por otros ilustres hasta los más pequeños coleccionistas que, a nivel local, van aportando más datos. Y aprovecho para agradecerles de todo corazón lo que hacen y han hecho.
Pero no es a ellos a quien corresponde. He tenido la curiosidad de ver lo que hacen muchas fundaciones y asociaciones formadas por herederos de otros grandes artistas (músicos, escritores, pintores, escultores, etc…) y veo con rabia y estupor lo que ocurre con Bob.
Las compañías y empresas de los herederos de Marley gastan sus esfuerzos en recaudación, control económico y explotación comercial del legado, lo cual es absolutamente legítimo. Pero, sin embargo, hacen una dejación absoluta de su obligación moral con la catalogación de ese legado. No parecen tener ningún interés en algo que, sin duda, es oneroso, pero no tanto como para que vean peligrar los ingentes beneficios que les produce lo heredado.
Creo que está clara para quien lee este blog mi poca simpatía o admiración para la viuda y los hijos, naturales o no, de Bob Marley. Y es precisamente esto de lo que voy a hablar ahora el motivo fundamental de ella. Esa dejación sobre la vida y obra de Bob es lo que les convierte en lo que Bob cantaba como “Slave driver”. Porque cuando yo veo a Rita Marley, su prepotencia y a unos hombres y mujeres que creen que con un par de museillos super cutres en Hope Road y Nine Miles cumplen con algo, no puedo más que pensar en aquello de “Oh Dios, es analfabetismo / es una máquina de hacer dinero”.
Continuaré mañana con este tema, detallando ciertos aspectos de lo que me parece esa obligación moral.
tanatik@hotmail.com
11 comentarios 4 noviembre, 2008
