Muy lejos de los ríos de Babilonia
Cuando escribí la biografía de Bob que publiqué, pensaba (enfermedad de juventud) que sabía mucho del tema. Ahora, más viejo, y si no más sabio sí menos pretencioso, aún sabiendo mucho más asumo que hay mucho que aprender. Quizás escriba otra, pero será dentro de algunos años y después de haber leído mucho más (el Wailin blues y la sentencia del tema Barret armado de un buen diccionario entre otras cosas). Por eso he respondido que no a una solicitud al respecto que me ha llegado. Cuando eres joven eres feliz sólo por hacerlo, de mayor necesitas hacerlo realmente bien. Eso es lo que pienso y siento, y lo mismo me vale para libros, para música o para cualquier otra cosa de las que me gustan en la vida (incluído eso que habéis pensado algunos).
Y viene a cuento esta reflexión por algo que he pensado cuando me llegó la proposición. Pensado sobre los acontecimientos importantes de la vida de Bob, los puntos de inflexión de su biografía. Antes me parecía claro que podrían ser el contrato con Island, el Peace Concert, Zimbabwe y cosas así. Ahora creo que confundía, otro error de juventud, causas con consecuencias. Los auténticos puntos de inflexión tienen que ver con la pregunta famosa de “y que hubiera sido de si…?”
Ahí englobo la historia de ayer. ¿Cómo llegó Bob a la visión rasta de la vida?. Y se me ocurren más cosas. ¿Cómo tomó la decisión de ser músico por encima de todo? ¿Cómo decidió montar un grupo en el que se tocaban los instrumentos y no se era sólo cantante? (esto me parece decisivo a la hora de hablar de las particularidades que diferenciaban a Bob de otros músicos jamaicanos) ¿por qué…? ¿cuándo…? ¿con quién…?
Estas y otras preguntas de ese estilo son las que quiero responder. La respuesta no es fácil, pero la formulación de todas las preguntas correctas me parece muchísimo más difícil. Y sólo después de esto, si consigo hacerlo bien, podré tener una idea clara que supere la mera recopilación, por amplia, metódica y precisa que sea, de datos biográficos, profesionales y editoriales, para poder comprender a ese hombre cuya música aún sigue emocionándome.
Y sólo entonces me pondré a escribir. Aunque nadie me lo pida.
tanatik@hotmail.com
15 comentarios 22 septiembre, 2008
