Retomo la entrada de hace un par de días, la última de las dedicadas a Blackwell. Y allí encuentro un motivo para seleccionar algo de música para poneros hoy.
Ya se ha hablado por aquí en varias ocasiones de los shows del Madison Square Garden. Fueron el 19 y 20 de septiembre de 1980. Tengo una duda desde hace tiempo. El día 21, por la mañana, fue cuando Bob sufrió el desmayo haciendo footing en Central Park. No sé si ese día había una tercera actuación que fue suspendida, o simplemente fueron dos los conciertos programados.
El caso es que el repertorio de los conciertos fue muy elaborado. Era distinto de los habituales, además de más corto, ya que Bob abría para los Commodores de Lionel Ritchie.
Y una de las cosas que cambiaron fue el final del show. Desapareció “Get up stand up” del final y dejó paso a un fin de fiesta con “Could you be loved”. Por cierto, con una versión distinta y más larga que la que habían tocado en Europa. Y mucho más parecida al maxisingle que sonaba en las discotecas americanas.
La foto está tomada en el Madison, con chaqueta ad hoc. Y la grabación, de mala calidad, desde el público.
audio: Could you be loved (New York. Madison Square Garden. 19800920)
Richi Irie, J FEBRERO, Uhuru y Ras José. Con eñ tiempo vamos formando una pequeña gran familia. Son las cuatro personas que incluían comentarios en la entrada del pasado 10 de noviembre. Acabo de leerla antes de ponerme a escribir y no estaría de más que os pasarais por allí. Más que nada para poner en contexto los audios de hoy.
Porque hoy toca música, y, antes de ponerla, me he pasado por el Buscador para analizarme a mí mismo y descubrir hechos tan increíbles como el que no haya puesto un “Jammin” todavía.
Bueno, puse uno, pero no era más que una curiosidad sacada de un episodio de “The Simpsons”, una de esas series que hace pensar que quizás no haga falta tirar la televisión por la ventana.
Así que hoy toca “Jammin”. En mi opinión, una de las grandes grandes del jamaicano. Eso sí, ¿que “Jammin” pongo?
Empezaré por el principio. Y, si me apuráis, un poco antes del principio. Un fabuloso acústico sacado de las “Yvette tapes” de las que hablé ese 10 de noviembre. Una muestra de cómo iba surgiendo la canción que merece la pena escuchar.
Observaréis los más atentos que el texto poco tiene que ver con el que finalmente tuvo la canción. ¿Hay por ahí alguien que domine el inglés lo suficiente para saber qué canta Bob Marley?
Escribo una nueva entrega de estas entradas sobre Blackwell para ilustrar algo del trabajo que hacía sobre la carrera de Bob utilizando lo que se ha puesto en los comentarios: la producción de “Uprising”.
Blackwell estuvo muy encima de ese álbum, y de las giras que vendrían con él. La de cara, Bob como una superestrella que batiría records de asistencia en Europa; y la de cruz, Bob lanzado al mercado negro americano.
Backwell estuvo muy exigente con “Uprising”. Cuando escuchó las demos del álbum le dijo a Marley que “estaba seguro de que podría grabar canciones mejores”. Tenía razón. Al día siguiente Bob apareció con “Redemption song” y un tema que había compuesto un par de años antes en Miami cuando se recuperaba de la operación, “Coming in from the cold”.
También supervisó muy estrictamente la producción de “Could you be loved”, un single directamente dirigido al mercado negro americano. Una producción casi disco en la que Blackwell no descansó hasta que Marvin introdujo el riff funky que quería.
En mayo, antes de la gira europea (en la que estaban obligados a ir con Don Taylor de manager por contrato, a pesar de que ya estaba fuera de la historia), Blackwell hizo de tripas corazón y contactó con Danny Sims, un hombre mucho mejor relacionado que él en los ambientes afroamericanos. Fueron a las grandes emisoras neoyorkinas de ese mercado para hablar del single y la gira, así como del apoyo de los medios al rasta. Se contrató como relaciones públicas a Howard Bloom y se reunieron se reunieron con el jefe de ICB, la gran empresa propietaria de las más importantes cadenas de radio, Percy Sutton.
Sutton fue claro: “Estoy feliz de trabajar contigo, Bob. Sé que en Europa y África eres casi tan grande como Cristo o Mahoma. Voy a organizarte conciertos en las más importantes ciudades americanas, y te pondré tres noches en el Madison Square Garden.”
Blackwell dejó a Sutton el control de la gira, y Bob se quedó pensando si era lo que realmente quería. Sutton le dijo: “Todo lo que necesites profesionalmente de los Estados Unidos te lo puedo proporcionar. Pide lo que quieras”. Bob, que había permanecido como ajeno y pensativo durante las reuniones le dijo. “ OK. Mira a ver si puedes encontrarme fotos de la visita a los USA de Haile Selassie en 1931”.
PD. Ya contamos en alguna ocasión que Blackwell no se hacía fotos con sus artistas, y que se sacó una con Bob en Nueva York en septiembre del 80 cuando Bob le contó lo del cáncer y se supendió la gira. Pero ha aparecido una en la que salen los dos, junto a Junior Marvin y Jacob Miller en brasil, en marzo de ese año. La foto la sacó Nathalie Delon. Como detalle, Blackwell con jersey promocional de Steel Pulse.
Se ha publicado en la edición especial del trigésimo aniversario de “Exodus”. Después de tanta parafernalia, tanta película, tanto formato ultramoderno y tanto rollo, esta foto es la única novedad que se ha aportado. Aquí la tenéis.
No quiero extenderme en hablar de Blackwell. Insisto en que este es un blog sobre Marley. Y tampoco tengo un conocimiento muy grande sobre las vicisitudes de Island tras la desaparición de Bob, aunque tengo la impresión de que también han faltado a la verdad en el tema Barret.
Darían para muchas entradas las historias entre Perry y Blackwell. Me parece ridícula la inquina de Bunny hacia el boss de la Island. Si Tosh le amenazó con un machete, según cuenta, y le llamó Whiteworst por haberse negado a producirle un LP en solitario, a Bunny se los produjo. Island mimó el magnífico “Blackheart man” que un irresponsable Bunny no quiso promocionar, negándose a viajar y a tocar en directo fuera de la isla.
Algunos de los artistas que se quejaban del imperio Marley, como Max Romeo, al que Blackwell no quiso producir un LP tras su clásico “War inna Babylon”, aún siguen tocando por todo el mundo bajo el impulso de aquella producción. Muchos de nosotros llegamos a Burning Spear, I Jah Man, Third World, Inner Circle, Steel Pulse, Gladiators y otros muchos gracias a Island. Salvo unas ediciones de un sello catalán llamado Edigsa, que en el 80 llevó a nuestras casas gemas como “Best dressed chicken in town” de Dr. Alimantado u “Original Rockers” de Augustus Pablo entre otras, y que jamás me cansaré de agradecerles, Island casi monopolizó las importaciones reggae a España.
Y hace poco tiempo en una entrevista volvió a repetir lo de siempre: “Es falso que yo pusiera a Bob Marley por encima de nadie. Él sólo se puso allí a sí mismo con su talento y trabajo.”
Ah, y, para los impacientes, mañana la famosa foto.
La dimensión internacional de Bob Marley, o, lo que es lo mismo, el motivo por el que casi todos nosotros conocemos su obra, no hubiera existido o hubiera sido muy diferente si no hubiera contactado con Blackwell e Island.
Porque si algo ha hecho bien en su vida Chris Blackwell es descubrir talentos. Algo muy diferente a fabricarlos. Por supuesto que dirigió su carrera, que tomó decisiones sobre repertorio de los discos y cuidó hasta los más mínimos detalles, pero siempre lo hizo respetando la voluntad del artista, dejándole desarrollar su discurso y su música.
Y supo convertirlo en alguien cada vez más grande. Primero en el Reino Unido, luego en Europa y finalmente en todo el mundo. También en los Estados Unidos, pero a un nivel inferior. Island era un sello de rock blanco con muy pocos contactos en el mercado negro americano (ese que Bob siempre había soñado desde joven) y ese podía ser quizás el único debe de su sello. Y el que hubiera podido motivar que Bob hubiera decidido dejarlo.
Pero no nos confundamos, desde un principio Blackwell respetó el territorio jamaicano para Tuff Gong. Y supo promocionar a Bob como lo que era, un rasta, un dreadlock y un músico de reggae. Mientras palabras como “Jah” quedaban censuradas en el repertorio de las maquetas para JAD, Blackwell supo intuir la potencialidad del reggae.
Y digo reggae, porque muchas de las estrellas del género también empezaron su internacionalización con Island. Aunque algunas de ellas, que atravesaron la puerta que Bob abrió con Island, acusaron a Blackwell de “aprovecharse de ellos para hacer aún más grande el imperio Marley”. Ese será tema para mañana.
“Island recording star”, gritaba Tony Garnett en las presentaciones de los shows del 76. Y era cierto.
No debemos olvidar además algo importante. Bob Marley tampoco hubiera sido quien fue en Jamaica, sin su éxito internacional. Y tampoco lo hubiera sido si su éxito internacional hubiera sido como cantante rhytm and blues, y no como músico de reggae, rasta y concienciado.
Me refiero en el título, obviamente, a Chris Blackwell, al que un buen día un enfadado Peter Tosh decidió llamar White Worst. Juego de palabras al que algunos que a veces han hilado muy fino, jamás han calificado de racista.
No tengo ganas, ni es objeto de esta web, hacer panegíricos sobre nadie. Ni tampoco extenderme sobre Island, la importación de sencillos jamaicanos al Reino Unido en los 60, Traffic, Jethro Tull, Buggles o U2. Pero sí debo de decir lo que pienso sobre Blackwell e Island en su relación con Bob Marley, quien sí es objeto de esta web.
Y el blanco de origen jamaicano (descendiente de los Lindo, una de las 21 familias terratenientes de la isla), abrió una puerta sorprendente para Bob en un momento clave. Y digo inesperada, porque si un Bob que pedía a gritos salir de la isla e internacionalizar su música tenía un camino lógico, este pasaba por el circuito rhythm and blues americano, el único mercado negro del mundo. Mucho más extraño era contratar un grupo rasta de reggae para el mercado del rock británico, pero esa visión de futuro y esa capacidad de reconocer el talento fue siempre una virtud de Blackwell.
Yo pienso que la decisión de Bob fue sobre personas. Entre un Danny Sims que lo dejó colgado sin avisar y sin dinero para volver a Jamaica cuando estaba en Londres con su banda, y un Blackwell que le adelantó el dinero no sólo para volver, sino para que grabaran un álbum, no había discusión posible.
Bob Marley acertó con su elección, y por ello, posiblemente, hay infinidad de personas en todo el mundo que podemos disfrutar hoy en día de su talento. Gracias, entre otros, a Chris Blackwell.
Descubro con estupor en el Buscador de Canciones que aún no he puesto ninguna versión de “Zimbabwe”. También pienso que el viaje de Bob a la antigua Rhodesia recién independizada merece una serie de entradas. He decidido hacerlas pronto, pero me encuentro con un problema: algunos aspectos de ese viaje, como el encuentro con el príncipe Charles o el primer y abortado show ya han sido tratados. Incluso sí he puesto el “I shot the sheriff” del primer concierto en el que la banda tiene que dejar la escena al comienzo de los disturbios. También he tratado la paradoja de Mengistu viviendo en el exilio en la Zimbabwe de Robert Mugabe.
Hay quien ha definido “Zimbabwe” como la más importante de las canciones de Bob. Yo no llegaría a tanto. Pero hay aspectos evidentemente comentables.
Significamente el alineamiento claro con los procesos de descolonización. No hay en este tema ese doble nivel jamaicano-internacional del que a veces hablo. Aquí Bob no es el jamaicano. Aquí Bob es el trovador internacional que plantea un problema concreto, en una situación concreta y en un lugar concreto.
Lo poco que le quedaba de vida nos ha dejado sin saber a donde hubiera llegado ese nuevo aspecto del repertorio más politizado del rasta. Un detalle sí. “Zimbabwe” es la canción de “Survival” que se instaló definitivamente en el repertorio de los conciertos.
Os dejo con un ensayo de Bob y su banda. Pero no un ensayo de los que se hacían para las giras. Es un ensayo de proceso de composición, de los que se hacían para grabar un disco.
Dicen que lo bueno si breve dos veces bueno. Hay excepciones. Este casi cuarto de hora de “Zimbabwe”, por ejemplo. En la foto, Bob firma autógrafos en Zimbabwe.
Lo de hoy es también una historia de Nueva York. Y debe servir de preámbulo para la entrada del martes (el lunes toca música), en la que quiero hablar en primera persona de lo que pienso sobre mucho de lo que se dice de Chris Blackwell.
Bob siempre dijo que el contrato con JAD había quedado zanjado al firmar con Blackwell. Luego tuvo que sufrir la presión de la productora de los mafiosos (literal, mirad entrada del 13 de octubre del año pasado) con el tema de los derechos de autor, y firmar sus canciones a nombre de otros.
Pero, ¿cuándo de produjo esa reunión?
Fue en noviembre de 1972, cuando Bob acabó de trabajar en Londres la versión internacional del “Catch a fire”. Pasó por nueva York antes de regresar a Jamaica y se reunió con Sims, al que dejó claro que se iba a trabajar con Island. Estuvo por allí varios días acompañando al grupo Traffic, entonces las estrellas de Island, junto a Dickie Johnson, hombre del sello, amigo de Blackwell y hermano de la posteriormente abogada de Bob Diane Jobson.
En una fiesta después de los conciertos del grupo que se dio en el Windsor Hotel de la calle 58, Bob conoció a otras dos personas.
A Lee Jaffe, al que encargó organizar los conciertos americanos del siguiente verano y a Esther Anderson, presentada por este último.
Más de una vez nos hemos referido a la estancia de Bob en Nueva York en el 80 y sus actuaciones en el Madison Square Garden. Hoy os contaré un par de anécdotas de por entonces.
La primera es un encuentro en la radio entre Lionel Ritchie y Lenny Kravitz. Lenny le dice a Lionel que el primer concierto al que asistió en su vida, acompañado por sus padres fue “en el Madison, y eras telonero de Bob Marley”. Lionel le aclara que “fue él el que era telonero nuestro”, para después aclarar que “eso sí, los camerinos estaban llenos de estrellas. Jaeger, Richards y muchos más. Y todos para estar con él”.
Bob Marley volvió, ya enfermo y con la gira suspendida, al Madison dos veces. Una a ver boxeo, en una velada que se cerraba con un Ali contro Larry Holmes. La otra al que fue su último concierto como espectador, Queen.
Ya ha salido por aquí que a Bob le gustaba mucho una canción llamada “Another one bites the dust”. Lo que creo que no he contado es que, cuando salieron al escenario, alguien le dijo a John Deacon que Bob Marley estaba entre el público. Y este, ni corto ni perezoso, enchufó su bajo y comenzó a tocar “Lively up yourself”. No se vieron después, aunque alguna vez lo ha recordado con Tyrone Downie, con el que sí ha tratado y que estaba junto a Bob en el público.
En la foto, Bob abandona el escenario de la Gran Manzana.
Me recuerda un amigo skatalítico una faceta de los originales Wailers a la que nunca me he referido. Ser coristas para otros cantantes.
Es cierto, y aprovecharé esta entrada para introducir unos datos sobre ello.
Bob y los suyos lo hicieron bastantes veces durante el tiempo en que estuvieron grabando con Coxonne en el Studio One. Era parte de su trabajo. Bajo la supervisión del productor, el estudio era una auténtica factoría de músicos.
Así que, sin ninguna exhaustividad, os incluyo una lista de los títulos y cantantes para los que Bob, junto a los otros Wailers, grabó coros durante los años 64 y 65. Hay más temas grabados en el 66, ya con Bob en Delaware.
Estos son, en orden cronológico, los que conozco. De varios de ellos tan sólo existe la edición original jamaicana en single de vinilo.
Where´s Sammy gone – Lord Brynner
Hand to hand – Lee Perry
The mill man – Jackie Opel
Low minded hypocrite – Delroy Wilson
I want justice – Delroy Wilson
Ice water – Jack Sparrow
Bull whip – Jack Sparrow
Women wine and money – Jack Sparrow
Pussy galore – Lee Perry
Hairy mango – Jackie Opel
My girl – Jackie Opel
Don´t cry over me – Joanne Dennis
Jerk all night – Delroy Wilson
tanatik@hotmail.com