Zanjando la cuestión
Como el tema salpica continuamente, me temo que voy a tener que hablar de ello otra vez. Me sorprende lo que cala entre la gente. La imagen simplista del Marley fumador, parece que se convierte en las del machista y homófobo. Intentaré situar las cosas en su contexto histórico.
En 1980 Manley, que ha dirigido el país del 72 al 80, deja de ser Primer Ministro. Las posibilidades de la izquierda democrática son ya nulas, las oligarquías han pulverizado la isla con drogas y armas, los USA tienen en la presidencia a Ronald Reagan y Edward “CIAga” Seaga llega al poder. En mayo, el gran rastafari y más importante músico de la isla, Bob Marley, deja su país. Volverá un año después en su féretro.

Seaga, veterano productor musical, siempre había visto el potencial de la música en la isla. Por eso trató de eliminar a sus enemigos de ella. Desde el poder, le fue fácil impulsar el cambio. Menos rastas, menos mensajes revolucionarios y dance hall sobre chicas, armas y bandas juveniles. Una nueva música llegó a la isla. Los Sound systems ya no tenían por héroes a gente como Big Youth cantando sobre los crímenes de Green Bay, sino a tipos como Little Lenny cantando a la gonorrea transmitida por las chicas fáciles de los dance halls. Cierto que los 90 trajeron a otros cantantes rastas, el llamado “new roots”, los Sizzlas y toda esta gente. Pero poco tienen ya que ver. Es gente criada en la destrucción de los ghettos promocionada por Seaga, tiempos de crack y metralleta.
Los héroes de los 80, los Shabba Ranks, sólo vuelven al ghetto a enseñar sus joyas, y ya han demostrado cuál es el camino del triunfo: el “macho man” enjoyado.
Tipos como Marley ya son la anterior generación. Y han perdido la batalla, aunque muchos pienses que no la guerra. Gente como Marley trabajó muchísimo, no fueron hijos del single de usar y tirar. Siempre compartieron y nunca ostentaron como los nuevos ricos del 80. Tuvieron respeto a los demás, y no se pavonearon. Y, sobre todo, supieron permanecer al margen de la batalla de Babylon, y la contemplaron desde una atalaya moral a la que aprendieron a subir con los viejos guías (“elders”) rastas de los ghettos. Nunca se dejaron arrastrar por el brillo de esa gloria siempre efímera.
Me molesta que comparen a Bob con estos personajes de la música jamaicana actual (me cuesta llamar a eso “reggae”).
Bob tuvo relaciones con cantidad de mujeres con una frecuencia digna de nuestro amigo “el de las plataneras”. Y todavía no he escuchado a ninguna hablar mal de él, con lo fácil que se ha puesto eso ahora. Y algunas tuvieron una gran importancia en su vida como profesionales, caso de la abogada Diane Jobson. Compuso muchas y muy buenas canciones de amor… pero ¿conocéis alguna canción de Marley jactándose de sus conquistas?. Yo no. Salvo una parte de la letra de “Lively up yourself”, que no dudo que ahora se pueda considerar como “políticamente incorrecta”, nada se podrá reprochársele. Era otro espíritu, que afortunadamente ahí sigue. También se puede disfrutar de “dance hall” con voces rastas de respeto y cultura como las de Macka B.
Jamaica, como el caribe en general, tiene una sociedad profundamente homófoba. Como casi todas donde la religión es tan influyente. Pero si miráis los listados de canciones que hablan de matar o golpear a gays y lesbianas, veréis que casi siempre están hechas en años muy posteriores a la desaparición de Bob. Aunque no se puede negar que a Bob le desagradaban profundamente. Por eso, y como hoy me estoy explayando demasiado, acabaré la entrada con una anécdota biográfica de Bob.
Marley hizo un breve viaje a los USA en febrero del 79 para arreglar algunas cosas de sus negocios discográficos. En una fiesta, le dijeron que le iban a presentar a Prince, del que su manager le dijo que era un genio musical y un tipo muy agradable. Cuando Bob le vio llegar con su imagen de aquella época, optó por escaparse para impedir que nadie le viera, y mucho menos le fotografiara, con aquel “butty man”.
12 comentarios 14 mayo, 2007
