Archivos – diciembre, 2006
En Jamaica todo el mundo se preguntaba por qué los pistoleros no habían sido detenidos. Los Toyotas habían aparecido en Trenchtown, y sólo se podía calificar de imposible el hecho de que los pistoleros no hubieran podido ser identificados. Pocos lugares podían haber sido menos discretos que Trenchtown para dejar los coches, dadas las continuas filtraciones y relaciones entre bandas rivales y la policía.
Mientras tanto, Bob Marley continuaba refugiado en las colinas que circunvalan Kingston. Allí estaba la gente de Island, entre otros. Bob mantuvo una larga conversación con la cantante americana Roberta Flack, que se fue junto con el rasta, que pareció mucho más animado después de hablar con ella.
Durante dos días, el concierto parecía estar en el aire. ¿Se atrevería Bob Marley a aparecer en el escenario?. Toda la isla estaba pendiente de ello.
Muchos de sus allegados trataron de disuadirlo. Principalmente Rita. Sin embargo, también tuvo presiones desde el partido gubernamental, el PNP, para que accediera a actuar. Sin olvidarse de otro problema añadido. Muchos de los músicos no estaban localizables. Aston Barret, por ejemplo, estaba desaparecido. Cat Coore, guitarrista de Third World e hijo del ministro de economía David Coore, se ofrece como bajista. Incluso Tony Spaulding, el ministro de la vivienda que había proporcionado una vivienda a Bob y su familia en Bull Bay en 1972, visitó a Bob dispuesto a convencerlo para que tocara.
El sábado 4 de diciembre de 1976 fue un día de discusiones y presiones. Pero Bob Marley, como los Third World, estaba dispuesto a actuar. Los otros participantes anunciados: Peter Tosh, Bunny Wailer y Burning Spear, desaparecieron y no se supo de ellos.
4 diciembre, 2006
Era el viernes 3 de diciembre de 1976. Hoy se cumplen treinta años.
Alas 7:00 h. hubo una reunión en el Hotel Sheraton de Kingston. Allí estuvieron Chris Blackwell, Dickie Jobson, Don Taylor y el jefe de publicidad de Island Records, Jeff Walker. Con ellos el director David Silver, a quien se encargó la filmación del concierto que Bob Marley estaba empeñado en dar.
Para entonces ya había actividad en Island House. A las 8:30 h. Neville Garrick saludaba a la Echo Squad de la puerta. Se llevaba a su casa a Judy Mowatt, que estaba embarazada y sentía muy mal. Sólo un cuarto de hora más tarde entraba Seeco Patterson. Se extrañó de que la Echo Squad no estuviera allí. Pero no se lo comentó a Marley, que comía fruta en la cocina en compañía de Donald Kinsey, que pasaba varios días en la isla.
A las 9:12 h. Don Taylor llegaba desde la reunión del Sheraton y se dirigía a informarle a Bob. Dos Toyotas habían entrado a la vez que él, pero no le extrañó. No se extrañó de ver bajar de los coches a los hombres armados con fusiles y pistolas, porque pensó que era la gente de la vigilancia.
Comenzaron los disparos.
Uno o dos hombres dispararon sobre Rita, que se encontraba en un coche. Tuvo mucha suerte, porque una bala le pasó, hiriéndole superficialmente, por la cabeza. Salvó la vida por milímetros.
Se oyeron más disparos por la casa hasta que uno de los pistoleros, un más que nervioso joven de unos dieciséis años, se dirigió a la cocina, apuntó a Bob Marley y disparó. Dio la casualidad de que en ese momento Don Taylor se interpuso en la trayectoria de los disparos y recibió la mayor parte de ellos, cinco. Bob Marley recibió un disparo a escasos centímetros del corazón, una bala que se alojó en su brazo izquierdo.
Con una gran suerte, nadie murió esa mañana en Island House. Entre otras cosas por el evidente nerviosismo del joven que llegó a la cocina, que fue perfectamente visto sin que él se percatara por la novia de Tyrone Downie. Afortunadamente, no era un pistolero experimentado.
Rita y Bob no salieron muy malparados. Lo peor les ocurrió a Lewis Griffith, un amigo de Bob que recibió un balazo en el estómago y, sobre todo, Don Taylor, al que uno de los cinco balazos recibidos se le alojó en la columna vertebral, lo que hizo temer que se quedara paralítico. Los cuatro heridos fueron trasladados al University Hospital. Rita y Bob, que se reunió con el Primer Ministro Michael Manley en el mismo hospital, fueron dados pronto de alta. Taylor y Griffith ingresaron en la Unidad de Vigilancia. Taylor sería operado en el Cedros del Líbano de Miami dos días después, donde, tras una delicadísima intervención, le pudo ser quitada la bala de la espina dorsal sin que ésta quedara afectada.
A Bob no le extrajeron la bala. Vivió todo el resto de su vida con la bala alojada en su brazo.
Esa misma noche Jeff Walker trasladó a Bob Marley y a su gente a un refugio en las montañas del centro de la isla. Como era evidente, se discutió sobre la presencia del grupo en el escenario dos días después. Se temía que los pistoleros, de los que nadie dudaba que iban a por Marley, volvieran a intentarlo en el National Heroes Circle. La discusión se alargó toda la noche. Mientras los rotativos preparaban sus portadas con la noticia del atentado, nadie sabía a ciencia cierta si Bob iba a actuar.
3 diciembre, 2006
No es mi intención hacer una historia de la crisis político-social de la Jamaica del 76. Pero no puedo obviar la situación que se produjo una vez Manley y su PNP ganaron las elecciones del 72 (con Bob Marley apoyando su causa, tema del que hablaremos en otra ocasión).
La habitual confrontación jamaicana atravesó su Rubicón, y un gobierno de izquierdas representaba en el Caribe de aquellos tiempos la subversión financiada y organizada por los USA. Y la llegada de armas para potenciar la desestabilización. La corrupta Jamaica se convertía en un pequeño capítulo de la guerra fría.
Y así, mientras Bob arrasaba los escenarios británicos finalizando la gira de “Rastaman Vibration” el Gobernador decretaba el 19 de junio la Ley Marcial. Michael Manley estaba convencido de que la CIA iba a colocar a su hombre, Edward Seaga, con un golpe de estado.
Marley ya barruntaba que su posición debía ser otra. Su imagen, potenciada con las incendiarias letras de sus canciones, ya lo iba situando como apoyo de Manley. El seguimiento que le hizo la CIA apoyaba esa idea, y quizá, pese a ser bienintencionado, Marley cometió un error importantísimo. Olvidó aquel “nunca dejes que un político te haga un favor…” que cantaba en “Revolution”.
Posiblemente Bob Marley quiso aceptar el papel que le correspondía, el papel que habían tenido los Higgs o Planno en Trenchtown, el papel del líder rasta, el papel de soporte cultural y moral en medio de la guerra de bandas, pero esta vez el juego era muy fuerte. Bob publicaba “Smile Jamaica”, un single con dos versiones de la canción, Una canción inocua, de unidad, grabada para encabezar un festival que se iba a realizar el 5 de diciembre. Hay quien dice que la idea partió del gobierno, pero la tesis que yo considero mas acertada es la que considera a Bob como autor de la idea. Se lo contó a Taylor, su manager, que habló con Manley, dispuestísimo a colaborar. Todo así quedó preparado para el 5 de diciembre en el National Heroes Circle en Kingston.
Pero el PNP y Manley asestaron una puñalada trapera a Marley. Una vez movilizada la promoción del festival, adelantaron la fecha de las elecciones a dos semanas después del show. Un acto a favor de la unidad se conviertió casi en un show de campaña. Y así lo entendieron todos. La situación de Bob Marley era más delicada que nunca.

Mi querida Hélène Lee lo explica muy bien: “Algunas días más tarde llega el golpe de efecto: el gobierno anuncia elecciones generales para el 20 de diciembre, sólo quince días después del concierto. Para Manley es un buen golpe; para Marley es un desastre. Él, que quería mantenerse al margen de las facciones, se encuentra metido en la campaña electoral, a todas luces recuperado para el PNP. Piensa por un momento en anularlo todo, pero, ¿cómo explicar el asunto en los ghettos sin desatar nuevos disturbios?. Sin embargo, todo el mundo le aconseja que lo deje estar: anónimas voces por teléfono, el acelerado enviado de la embajada americana, los amigos del JLP como Tommy Cowan… ¡incluso Claudie, el jefe de las bandas de Tivoli, le escribe desde la cárcel para decirle que renuncie!.”
En la madrugada del 25 de noviembre Bob se despierta sudado y sobresaltado. Una vez más, y hacía tiempo que no le ocurría, un sueño le producía un enorme desasosiego. Esta vez un sueño de pistoleros. Los disparos le retumbaban en los oidos, pero no tenía una imagen clara de quiénes los efectuaban. En el sueño sólo aparecían sombras.
El ambiente era tensísimo entre los Wailers. Marcia Griffiths discutió con Bob y se fue de Jamaica. El lunes 29 de noviembre (el siguiente domingo era el concierto), el PNP puso una Echo Squad (vigilancia armada) en Island House. Nadie pudo entrar sin su permiso, ni siquiera un pistolero del Concrete Jungle que iba todos los días reclamando a Marley 2000 dólares por las deudas de un amigo en el hipódromo, controlado por la mafia que lo envió todos los días hasta… el viernes, que el pistolero no apareció.
Mucha gente rara merodeó la casa de Bob esos días. Incluso Marley le confesó a su amigo Trevor Phillips, miembro del Consejo de Paz, que había visto a Jim Brown (ver comentario del 4 de junio), el guardaespaldas de Seaga junto a su casa la noche del jueves.
2 diciembre, 2006
Marzo del 76. El Sheraton de Kingston es un oasis de paz en medio de la devastadora situación político social de Jamaica. Allí se encontraban, entre muchos más, periodistas de Time, Rolling Stone, Melody Maker, New York Times y las televisiones holandesa y alemana. Todos para lo mismo. Entrevistarse con el hombre que se había convertido en una estrella internacional después de “Natty dread” y “Live” y en un líder espiritual tras “Jah live”.
Allí estaban Stephen Davis y el fotógrafo Peter Simon, recopilando material para su excelente libro “Reggae bloodlines” (“Reggae pur sang” para quienes lo hemos leido en edición francesa). Simon sacó entonces en Island House las famosas fotos de Bob (entre ellas esta) entrevistado sentado en el capó de su flamante BMW. Y utilizo las palabras de Davis, sagaz periodista capaz de ver más allá de las luces fluorescentes del pop, como introducción a una serie de entradas que se referirán básicamente a dos acontecimientos fundamentales en la vida personal de Marley de los que cumplimos treinta años. Su intento de asesinato del 3 de diciembre de 1976 y el Smile Jamaica Concert del 5 de diciembre de 1976. Dice Davis:
“Kingston es una pequeña ciudad donde todo el mundo se conoce. Bob marley está en una situación delicada. Cada uno de sus movimientos es seguido con un interés intenso. Las contradicciones inherentes a la comercialización del reggae son agudas. Los puristas prefieren un reggae fuertemente enraizado, y sostienen que la sofisticación y los éxitos de los Wailers acabarán diluyendo la energía de su música. Los defensores de Marley replican diciendo que el reggae, a pesar de todo, tiene un ala derecha comercial y un ala izquierda ideológica y que, de momento, los Wailers se encuentran entre los más pujantes grupos eléctricos del mundo manteniéndose ideológicamente a la izquierda. Pero también hay quien dice que Bob Marley se halla inmerso en un mundo de presiones políticas cada vez más intensas. Los hombres de la política jamaicana pretenden utilizar para sus propios intereses a los músicos y sus canciones. Bob Marley ha estado en contacto con los dos partidos de la ardiente lucha civil de la isla. Pero aquí la política se puede convertir en algo extremadamente brutal. Parece que Bob Marley se plantea que los políticos se interesan demasiado por él y cree que lo mejor sería abandonar el país de momento. El Príncipe Negro del Reggae, contemplando la posibilidad del exilio, debe ser un hombre con muchos problemas.”
1 diciembre, 2006
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