Primer viaje a Kingston 2
Varios días antes de que la familia tomara la decisión, un amigo, un tal Hanson, había acudido a la tienda donde trabajaba Cedella para contarle como Nesta, con el que había estado el día anterior, le había leído la mano, dejándolo estupefacto mientras le explicaba detalles íntimos de su vida. “Ciddy, su chavalín me leyó aquí la mano. Escúcheme. Yo no sé si el niño realiza lo que dice, pero todo lo que él me ha dicho me ha sucedido. Su hijo posee un don espiritual.” Al día siguiente, una mujer a la que llamaban Aunt Zen entró en la tienda. Preguntó a Cedella si sabía que Nesta leía las manos. Cedella se sorprendió. “Le juro que es verdad, Nesta leyó mi mano y todo lo que me dijo fueron cosas que me habían sucedido.”
En la actualidad, cuando Cedella habla sobre aquello, siempre recuerda lo que sucedió cuando se quedó sola en la tienda. “Fui donde él y le pregunté si era cierto que leía las manos. Cuando le preguntaba sobre ello él nunca respondía. Sólo se sonreía.”
En julio de 1950, cuando Nesta ya tenía cinco años, fue informado por su madre sobre la decisión que había adoptado su familia con respecto a su educación. Le habló de las cartas de su padre. A Nesta no le hizo la menor ilusión el viaje a la capital. “¿No me quieres?”, fue la lacónica respuesta del niño a su madre.
A los pocos días Nesta fue llevado a Kingston en un autobús, el primer vehículo de motor que vio en su vida. El capitán Marley recogió a su hijo y lo trasladó al 15 de Hillcrest Road, donde tenía alquilado un bungalow. “Soy tu padre, Robert.”
El crío observaba asombrado y asustado a un hombre blanco y canoso que vestía uniforme militar y que representaba para él algo así como un fantasma. “¿Dónde está mamá?.
7 comments Noviembre 23rd, 2006