El anillo
En aquel 1977 en el que Marley andaba por Londres, hubo varias reuniones entre cualificados rastas y la Iglesia Ortodoxa Etíope. En el transcurso de una de aquellas reuniones, a la que asistían varios etíopes en el exilio, fue presentado el Príncipe Coronado, Asfa Wossen. Fue coronado, en presencia de leales a su padre, el año anterior en Suiza, donde había salvado la vida no sólo por la intervención médica, sino por el haber estado fuera de su país cuando el golpe de estado.
Asfa Wossen ya había manifestado en alguna ocasión su interés por conocer a Bob Marley. Se mostraba agradecido por la continua defensa de su padre que hacía en los medios de comunicación. El rasta acudió con presteza a la audiencia.
Mantuvieron una conversación de dos horas, en la que Asfa Wossen habló con el rasta de su padre y de la situación por la que pasaba Etiopía a raíz del golpe de estado. Cuando Bob Marley iba a abandonar el salón donde se celebraba la entrevista, Wossen le dijo que tenía algo para él. “Esto perteneció a mi padre – le dijo – y tú eres el único que puede llevarlo”. Y le dio a Bob un anillo.
Bob Marley se quedó paralizado. Aquella piedra negra sobre la que había una figura del León de Judá era el anillo que había visto en los sueños que tanto lo conmocionaron en Delaware once años antes. Un Bob pálido y traumatizado vio como Wossen se lo ponía en el dedo de la misma forma que lo había visto en el sueño. El legado salomónico encajaba perfectamente en su dedo.
Cuando Wossen se dio cuenta de cómo estaba Bob, le preguntó si se encontraba bien. Bob le dijo que un enigma con el que había tenido que vivir muchos años había quedado resuelto.
Bob Marley no se quitó nunca más el anillo. En alguna ocasión confesó a algún íntimo que a veces le quemaba como si ardiera en su dedo. Jamás habló de él con la prensa.
En primavera de 1980 Bob recibió al sobrino y la nieta de Haile Selassie en la casa de su madre en Miami. Fue la segunda ocasión en que Bob se relacionó con miembros de la familia imperial etíope. Ellos le confirmaron que aquél, y no otro, era el anillo que el Negus había llevado en vida.
12 comentarios 3 octubre, 2006
