El anillo. Episodio 0
Me remonto otra vez a la estancia de Bob en Wilmington con su madre tras casarse. Más concretamente al final de aquellos días, cuando Rita, que pasó con él una temporada con su hija Sharon, se volvió a Jamaica.
Cuentan que, por entonces, Bob estuvo bastante deprimido, y que una pesadilla recurrente le agobiaba mucho. Un día que su madre volvía a casa, se lo encontró tumbado en el sofá, donde lo había dejado antes de salir. Bob estaba sudoroso y nervioso. Había un sueño que lo acosaba, le contó a su madre. Y sentía la misma angustia que cuando tuvo unos sueños que le predecían la muerte de su abuelo Omeriah.
En el sueño, Bob se encontraba tumbado en el sofá donde solía dormir y un hombre, vestido con
ropa militar caqui, se le acercaba a él y lo observaba detenidamente. El militar le enseñaba un anillo que tenía entre sus manos y le decía que eso era todo lo que tenía para darle. Bob cogía el anillo y acto seguido se despertaba muy excitado.
Su madre le tranquilizó diciendo que aquel sueño tenía una explicación muy sencilla. Fue a su habitación y le enseñó un anillo que Norval Marley le había regalado antes de nacer Bob. “Yo creo que ese sueño es una bendición de tu padre”, le dijo.
A los pocos días, y tras recibir una citación para Vietnam, Bob tuvo que irse a Jamaica. Debido a la insistencia de su madre, el anillo del Capitán Marley viajó con él. Al despedirse, su madre le miró de arriba a abajo y, como con resignación, le dijo: “Vuelve a casa y hazte rasta.”
6 comentarios 1 octubre, 2006
