Arroz con frijoles
Una de las novedades que pretendo tenga esta página, que algunos ya me habéis solicitado, y que el hecho de tener como elemento original el idioma castellano hace casi obligatoria, es la de incluir una sección con las letras de las canciones de Bob Marley en castellano. Mi intención es empezarla pronto, hacerla poco a poco y solicitar vuestra cooperación.
Ahora bien, independientemente de la más o menos correcta traducción del inglés al castellano, enfrentarse con los textos de Bob supone un duro problema. Y no me refiero a la particular jerga de los rastas o al modo tan peculiar de hablar de los jamaicanos. O, al menos, no sólo a eso.
De todos es sabido que Bob Marley solía basarse en la realidad que lo rodeaba para hacer sus canciones. Allí entraban refranes, historias y hasta personajes que sólo los jamaicanos, y a veces unos pocos de ellos, eran capaces de entender. Es allí, o en la Biblia, donde tenemos que buscar el significado de muchos textos. Hoy os quiero enseñar un ejemplo.
“No olvidaré nunca, de ninguna manera, que crucificaron a Jesucristo. No olvidaré nunca, de ninguna manera, que vendieron a Marcus Garvey por arroz”. A algunos os sonará el texto. Es el inicio de la primera estrofa de “So much things to say”.
Puesto así, parecerá que ya está traducido, pero seguro que se entiende mejor si…
En 1930, Marcus Garvey, que llevaba dos años en Jamaica tras ser expulsado de Estados Unidos, era un auténtico problema para el Gobernador. Líder de la mayoría natural, pobre y negra, era un claro candidato para la alcaldía de Kingston, pero perdió las elecciones ante un hombre de paja del gobernador, un tal George Seymour Seymour. Ni las presiones, ni la prisión, parecían que podían dar al traste con la más que previsible victoria de Garvey. Sin embargo, una última maniobra de Seymour inclinó la balanza hacia su lado: su victoria se iba a celebrar con un gran banquete para los desarrapados de los ghettos a base de carne de vaca, arroz y frijoles. Dicen que todavía los más viejos de Trenchtown suelen murmurar con desprecio lo de “vendieron a Marcus Garvey por un plato de arroz con guisantes”.
Hubo en Trenchtown una vieja vendedora ambulante que jamás en su vida vendió a la vez arroz y frijoles, debido a la traición.
8 comentarios 7 septiembre, 2006
