El 11 de Mayo

11 mayo, 2006

No sé qué escribir. Los recuerdos se me agolpan y revuelven en la cabeza. Veinticinco años ya. Mientras la vida pasa demasiado rápido, la figura de Bob Marley se agranda. He estado hurgando en mis archivos y he encontrado un artículo que publiqué un 11 de mayo de hace ya bastantes años. Creo que continúa siendo vigente.

11 de Mayo. Acabó la historia y empieza la leyenda.

Partamos de un hecho cierto. Bob Marley ha sido, y es, el nombre de un músico comercial perfectamente integrado en el mercado discográfico internacional que goza de enorme respeto, reconocimiento y éxito. Sin embargo, igual de cierto es que, a diferencia de otros que ocupan junto a él el elitista Olimpo de las estrellas del pop, el inolvidable rasta se ha convertido, además de en alguien capaz de movilizar a sus compatriotas, en un referente intelectual para las luchas de liberación anticolonial y en un líder espiritual. El pequeño hombre de Trenchtown es paradigma y catársis de la persona libre y autoconsciente dentro de los entornos más asfixiantes. Ahora bien, ¿cuál fue entonces la actitud personal de Marley?. ¿Cómo ha influído él mismo en la trascendentalización de su persona y su obra?. Trataré de explicarlo.

Bob Marley era, ante todo, un hombre de su pueblo. Su familia materna (prácticamente no tuvo relaciones con su padre, un militar blanco de la Armada Británica cuarenta años mayor que su madre que los abandonó antes de nacer) era negra, descendiente de esclavos africanos y patriarcalizada por su abuelo, un myalista. Este último, , fue básico en su educación.

Omeriah, a su vez hijo de patriarca, conocía todas las leyendas, historias, ritos y creencias que los esclavos han mantenido generación a generación en las montañas del interior de la isla. Consideró a su nieto su sucesor, y lo formó en todo lo relativo a los espíritus. Pensaba que Bob era un elegido, como lo creyeron muchos de los miembros de logias y sectas secretas que observaron a aquel niño que, mientras jugaba a la pelota, hacía públicas exhibiciones de quiromancia, adivinación e interpretación onírica. Cuando Omeriah murió, Bob ya estaba en los ghettos de la capital triunfando como cantante de ska, la familia emigraba a Europa, USA y Canadá, y cuentan que todos sus poderes y conflictos los trasladó a los ambientes musicales de Kingston.

En ese momento, su personalidad ya estaba definida. Introvertido, abierto a la teología rastafari, africanista con visión crítica de la sociedad capitalista y sobre todo músico: un hombre capaz de todo por continuar adelante con su carrera musical, paralela a la evolución de su exigua vida; y objetivo (y medio) por el que era capaz de cualquier cosa. Según cuentan, hasta de la utilización de los espíritus por medio del obeah (vudú).

Dicen que para entónces, entre los suyos, Bob ya se había revelado como myalista, o, lo que es lo mismo, un hombre capaz de luchar contra los espíritus malignos que trataban de ocupar su sombra, la forma más terrible de posesión.

“El dedo Del Señor -dijo, en cierta ocasión, Omeriah Malcolm- se encuentra sobre este chico. Es un hombre con poderes que pueden acrecentarse o disminuirse. Pero tendrá que descubrir fuera de este mundo lo que es él mismo”. Por cierto, Tuff Gong (el nombre del sello discográfico que fundó) es la denominación de uno de los dedos de la poderosa mano de Jah.

Fue en 1973 cuando Marley comenzó a trabajar con un contrato internacional, que respetaba sus derechos de edición en Jamaica. Junto con los Wailers, de los que enseguida se desligaron sus otros dos miembros fundadores ( y ), empezó una carrera brillante y siempre ascendente. En cuatro años se hizo popular en todo el mundo, dando a conocer el reggae, la forma de vida de los rastas e incendiando conciencias con unos textos que dejaban muy claro su posicionamiento vital. Pero toda esa popularidad por el mundo, no impidió que su figura tomara proporciones inusitadas en Jamaica.

En la isla, un Marley instalado en la casa que le regaló el propietario de Island Records, juntó a la más influyente comunidad rasta. Conocedor de los intrincadísimos vericuetos jerárquicos del ghetto, su indudable carisma y poder de convicción de masas lo convirtió en objetivo de los clanes políticos que vivían en sempiterna semiguerra civil. Bob, que por entonces mezclaba textos claramente ligados al socialismo junto a posicionamientos rastas tan rotundos como el “Jah live” que grabó al morir Haile Selassie, se desenvolvió como siempre hasta que la situación se hizo insostenible. Tan sólo la mala puntería de un joven pistolero le permitió no estar incluído en la lista de más de setecientas personas asesinadas en los días previos a las dramáticas elecciones del 76.

Bob Marley comenzó a ser visto por los jamaicanos como un moderno myalista. El myalista que conduce sus experiencias a la verdad revelada de Jah Rastafari. El panafricanismo jamaicano siempre ha relacionado la liberación colonial, la identidad del pueblo con el concepto de revolución, la palabra más temida por las oligarquías caribeñas; y Bob era el claro símbolo de los dos conceptos. Hablaba de sublevación, quema y saqueo, barricadas, disparos al sheriff, levantamiento por los derechos, cambio de tornas y llamadas a la lucha con un lenguaje tan válido para la izquierda intelectual de occiedente como para su propia comunidad. Era lo que los jamaicanos denominaban Annancy, la araña mítica de África capaz de transformarse. Un nuevo “story-teller”, el esclavo que podía hablar con sus compañeros delante de sus amos con un lenguaje de doble sentido que hacía pasar desapercibido su mensaje.

Cuando Marley llegó, como un exiliado, a Londres en 1977, su leyenda jamaicana ya estaba forjada; su posición como estrella del pop capaz de romper la zona de influencia británica con un mensaje (en el fondo el de siempre, o sea, que nos encontramos ante una tercera versión de lo mismo) de liberación de pueblos colonizados era inminente. Tan sólo le faltaba un empuje espiritual. Y este vino, más que nunca, de la mano de Dios y, como siempre, del más poderoso de sus dedos.

El Emperador de Etiopía, Haile Selassie I, provenía de una de las estirpes más largas de la tierra. El divinizado por los rastas Selassie era descendiente directo del Rey Salomón de Israel y la Reina Makeda de Sava. El hijo que estos tuvieron, y al que el rey judío regaló un anillo que ha pasado por su familia a través de los siglos, fue el primer emperador de Etiopía, Menelik. Selassie había sido derrocado en 1974, y falleció el año siguiente. Muchos de sus familiares fueron asesinados pero su sucesor, Asfa Wossen, internado en una clínica suiza, sobrevivió. Wossen, exiliado en Londres, pidió una entrevista personal con Marley, que se produjo a primeros de 1977. Al finalizar, se dirigió a solas al rasta y le dijo: “Esto perteneció a mi padre y tú eres el único que puede llevarlo”, dándole el viejo anillo de Salomón que incluía una piedra con el León de Judá. Bob, martirizado durante años con una pesadilla en la que se le entregaba ese anillo del que hasta entonces no había oído hablar, quedó atónito. Por entonces, y sólo sabido por sus muy íntimos, pareció comprender aquello de que tenía sobre él el dedo de Dios. Tenía una misión, y pronto, al serle diagnosticado un cáncer, supo que poco tiempo. Se cumplían en su persona las palabras del viejo slogan de Marcus Garvey, “Un Dios. Un objetivo. Un destino.”

Bob rentabilizó ese poco tiempo. Durante el 77 y 78 publicó sus dos discos más espirituales y comerciales, con los que fue capaz, junto a una interminable gira mundial, de llegar a ser conocido por todos los lugares. Fue la primera gran macroesrella proviniente del tercer mundo. En 1978 hizo su más impresionante aparición pública en Jamaica. Regresó del exilio para cerrar el Concierto por la Paz y la Unidad, en el que subió al escenario a los líderes de los dos partidos políticos de Jamaica, que jamás se habían dado la mano, para entrelazarlas con las suyas y pedir públicamente paz, amor y prosperidad en el nombre de Jah Rastafari.

En 1979 publicó “Survival”, un disco absolutamente panafricanista que se convirtió en el más increible éxito en todo el continente negro, donde se vendieron como rosquillas millones de cintas piratas provenientes del Líbano. A su vez, tocó por primera vez en África, destacando su presencia en las celebraciones de la independencia de Zimbabwe, la antigua Rhodesia, invitado por un gobierno agradecido por su apoyo, explícito en una canción del álbum. Un nuevo disco, “Uprising”, continuó esta postura total del jamaicano, que lanzó sus esfuerzos hacia los negros de USA, los más reticentes al reggae.

Una nueva gira por USA, Europa y otra vez USA (esta última interrumpida por su mortal enfermedad) acompañaron su lucha. El trabajo estaba hecho.

A partir de entonces, queda la leyenda. Marley permanece en la conciencia de muchísimos hombres y mujeres del mundo. Y como los profetas, ha dejado unas palabras que cada uno de nosotros debe interpretar.

Una mañana luminosa,
cuando mi trabajo esté concluído,
volaré al hogar. (Rastaman chant)

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7 comentarios Dejar un comentario

  • 1. Yeray  |  11 mayo, 2006 a las 15:08

    Ya era hora de que apareciera una página en castellano que destaque la vida y obra de Robert Nesta Marley. Y si además, la persona encargada de actualizarla conoce la historia de este poeta, profeta y estrella de la música, mejor que mejor. Espero que esto no sea flor de un día y que mantenga una continuidad y perioricidad que nos permita averiguar más cosas sobre el primer cantante del Tercer Mundo. Muchas Gracias. Jah Rastafari!

  • 2. Camilo  |  11 mayo, 2006 a las 15:23

    que buen articulo esto del abuelo no tenia ni idea sigue poniendo cosas esta rebien esto de Bob hablando castellano esta rebueno parcero soy seguidor del Bob y encontrar esta web ha sido de puta madre

  • 3. pedro cauper valles  |  12 junio, 2006 a las 19:03

    soy seguidor de la musica reggae desde los 10 años ahora tengo 26 y tengo una coleccion de este idolo de la musica reggae

  • 4. christian tesucun  |  9 septiembre, 2006 a las 20:00

    soy fanatico de Su Majestad Bob Marley, y tengo toda la colccion fotos, y me gusta toda sus musica para mi no hay nadie que le llegue a la talla de Bob

  • 5. alejandra  |  7 noviembre, 2007 a las 11:05

    bob marley me gusta mucho porque es muy guapo me lo ligaria,soi alejandra de 14 años del ies la azucarera en zaragoza y estoi enamorada de el bob marley este de la mierda adiossss cnt pronto besos

  • 6. RASTAMAN URUZION  |  22 mayo, 2008 a las 3:25

    NADIE VA A LEER ESTO AHORA…PERO EN FIN…SI ALGUIEN LO LEE…LOS COMENTARIOS DE ESTAS FIGURAS….SON DE LO PEOR…”ME LO LIGARIA..”??? QUE ES ESTO
    NOOOOOO BASTA DE ESTO….ENTIENDAN A BOB ENTIENDAN AL REGGAE..NO ES SOLO MARIHUANA DREADS….ERROR!!
    JAH LIVE Y NO PERMITIRA ESTO EL FIN ESTA CERCA…
    RASTAMAN LIVE UP! I KNOW! ( Q CASUALIDAD 2 TEMAS DE BOB, SI SABRIA ESTE HOMBRE EH…)
    GRACIAS BOB GRACIAS TANATIK Y POR SOBRE TODO THANK YOU LORD!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    KEEP THE SPEAR BURNING
    JAH LIVE
    RASTAFARI
    LALO..SALUDOS DESDE URUGUAY

  • 7. kikewas  |  18 noviembre, 2008 a las 10:32

    saludos de barcelona

    buen trabajo gracias

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